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Libre comercio y sector agropecuario

Por: Félix Vélez (@felixvelez)

 
02 de Marzo del 2017

Libre comercio y sector agropecuario

Por: Félix Vélez (@felixvelez)

Un sector que claramente se ha beneficiado con el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) es el agropecuario. En 2016 el valor de las exportaciones anuales fue de 14.74 miles de millones de dólares [i] cuando en 1993 su valor fue de 3,68 miles de millones de dólares.[ii] Este dato es pertinente pues fue el primero de enero de 1994 cuando entró en vigor el TLCAN. El crecimiento real de las exportaciones [iii] fue de 3.9 por ciento anual, cifra superior al crecimiento del PIB real en México durante el período que fue de 2.6 por ciento. [iv] En otras palabras, las exportaciones agropecuarias aumentaron a una tasa anual que equivale a una vez y media la de la economía en su conjunto.

 

 

El agropecuario es un ejemplo que evidencia el aprovechamiento de ventajas comparativas derivado del libre comercio, en este caso con Estados Unidos. Por un lado, en México se ha dado una creciente especialización en la producción y exportación de bienes intensivos en mano de obra que es el factor de producción abundante. Tal es el caso de frutas como tomate, aguacate y berries; así como hortalizas, como brócoli y calabacita.

Por otro, las importaciones de granos y oleaginosas procedentes de Estados Unidos también han crecido de forma sustancial. Ello es así pues se producen con tecnologías intensivas en tierra y capital que son sus factores abundantes. A México le conviene importar maíz (fundamentalmente amarillo para el consumo de ganado) pues permite tener acceso a insumos de menor precio, lo cual también beneficia a los consumidores.

Sin duda ganan los consumidores de México y Estados Unidos que pueden comprar alimentos más baratos y de mejor calidad. Desde un punto de vista económico: importar no es malo y exportar no es bueno per sé. Es la especialización en la producción de bienes al menor costo de oportunidad en cada país (aquellos cuya producción implica dejar de producir lo menos posible de la que era la mejor alternativa) para después intercambiarlos, lo que genera un mayor nivel de bienestar.

Hay un efecto importante en el empleo pues, asociado al aumento en la producción de bienes agropecuarios intensivos en trabajo, se ha registrado un incremento en el empleo. No es menor este efecto, por ejemplo, el hecho de que ahora se puede vender aguacate en el Vecino del Norte (su venta estuvo prohibida de 1914 a 1997) y más tomate implica generar empleos para personas que no lo tenían (muchas de ellas indígenas, como por ejemplo mixtecos en los campos de Sinaloa y Baja California). [v]

No todo el campo se ha beneficiado del TLCAN: 1) Aproximadamente la mitad del suelo rural es árido o semiárido, lo cual no sorprende al atravesar México el Trópico de Cáncer (alrededor de los trópicos se localizan los grandes desiertos del mundo); 2) La mayor parte de la tierra arable es de temporal y en muchas regiones las lluvias son variables y poco predecibles; 3) Alrededor de un tercio del suelo susceptible de uso agropecuario presenta niveles de erosión sustanciales, y 4) En materia de pobreza, 17 millones de personas vivían en dicha condición en 2014, representando el 61.1 por ciento de la población rural.[vi]

La verdad es que nunca se pensó que todo el campo saldría beneficiado con el TLCAN. Hubo quien pensó, eso sí, que en el agregado se registraría una pérdida neta lo cual difícilmente se sostiene a la luz de la evidencia disponible. Una estrategia de desarrollo económico y social requiere de otros instrumentos de política pública. Difícilmente con un tratado comercial se puede sustituir a la política educativa, la de salud, la de medio ambiente, la de conectividad y súmele usted.

Pero no hay que soslayar los resultados obtenidos. Muchos de los ahora exportadores son agricultores con predios de tamaño mediano o pequeño, que han vivido en condiciones de pobreza y marginación. Sí ha habido un impacto social y no meramente económico.

Algunos agricultores de Estados Unidos tienen mucho qué perder con una eventual cancelación del TLCAN. Que ironía que los de Iowa (estado en el que Donald Trump ganó la elección presidencial) serían de los más afectados. En dicha entidad federativa han crecido considerablemente las exportaciones de maíz y soya a México. Lo mismo ocurre con estados fronterizos como Texas, que compran a México becerros flacos y venden carne en canal a su Vecino del Sur.

 

* Félix Vélez es economista por el ITAM. Cursó la Maestría en Asuntos Públicos e Internacionales en la Woodrow Wilson School of Public and International Affairs. De 2008 al 2012 fue Secretario General del CONAPO de la Subsecretaría de Población y Asuntos Religiosos de la SEGOB. Forma parte del grupo de expertos de @MexicoComoVamos

[i] Fuente SAGARPA

[ii] Fuente: Salinas de Gortari, C, Sexto Informe de Gobierno, 1994

[iii] La cifra se obtuvo con la calculadora del CPI de Estados Unidos, trayendo el valor de los 3,684 millones de dólares de 1993 a dólares de 2016.

[iv] Fuente: INEGI, Banco de Información Económica

[v] Desde luego es fundamental que el Estado haga lo necesario para garantizar respeto a sus derechos.

[vi] Fuente: CONEVAL, Comunicado de Prensa número 005, 23 de julio de 2015

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