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La inversión en la cuenta pública

Valeria Mendiola (@ValeriaMendiola)

 
02 de Mayo del 2017

Artículo publicado en Animal Político. 

La inversión en la cuenta pública

Por: Valeria Mendiola (@ValeriaMendiola)

Hace unos días, en medio de puente vacacional y el festejo del día del niño, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) dio a conocer la cuenta pública de 2016. La cuenta pública proporciona información detallada del ejercicio del gasto público durante el año. Son miles de datos, pero para quien tiene tiempo y cierto gusto por las finanzas públicas es una gran fuente de información.

Además del análisis que será necesario hacer para evaluar si – ahora sí – el gobierno federal cumplió con los recortes al gasto público prometidos durante 2016, hay otro tema en la agenda sobre el cual se debe insistir: la inversión pública. De acuerdo con datos del INEGI, la inversión pública representó 3.5 % del PIB a finales de 2016. Pero ha ido disminuyendo a un ritmo de 8.5 % en promedio por año desde 2014. De hecho, la última vez que hubo un incremento en la inversión pública fue a finales de 2013, cuando creció 3.9 % respecto al año previo.

Pero analizar el ejercicio de los recursos a través de la cuenta pública es confuso. Al examinar el gasto de cada dependencia del Ejecutivo Federal durante 2016 se observa que bajo el rubro de “gasto de inversión” las entidades del ramo administrativo tenían aprobado gastar en el año 175 mil 189 millones de pesos. Eso es lo aprobado, que no necesariamente coincide con el ejercido. Lo que efectivamente se ejerció en “gasto de inversión” fueron casi 536 mil 050 millones de pesos.

Desde hace ya varios años se anuncian continuamente recortes al gasto público señalando que no se tocarán los recursos asignados a inversión porque éstos tienden a traducirse en mayor actividad económica. Aparentemente, con los datos de la cuenta pública podríamos pensar que no hubo recorte en este rubro, sino un sobregiro por 360 mil 800 millones de pesos. Pero el tema no es tan sencillo.

Los más de 536 mil millones de pesos ejercidos bajo el rubro de “gasto de inversión” no necesariamente se traducirán en infraestructura, quizás más hospitales o más escuelas, o en calles y carreteras que mejoren la conectividad del país. Hay que buscar con más detalle.

En la clasificación del gasto de inversión está incluida la inversión física y también transferencias, asignaciones y subsidios. Al desglosar la inversión física, ésta incluye desde el gasto en servicios profesionales, científicos, técnicos, hasta mobiliario y equipo de administración y, en una partida específica, obra pública.

En el ramo de salud, por ejemplo, se destinaron más de 6 mil 212 millones de pesos a gasto de inversión durante 2016, casi 2 mil millones más que lo originalmente presupuestado. El 10 % de estos recursos fueron dirigidos a proyectos de obra pública que podrían convertirse en infraestructura hospitalaria. El 90 % restante se destinó a gasto en servicios profesionales, mobiliario de administración, equipo médico y de laboratorio, entre otros.

El caso del ramo de educación es parecido. A pesar de haber destinado casi 2 mil 500 millones de pesos más a gasto en inversión que lo originalmente aprobado, alrededor de 14 % de dichos recursos fue dedicado a obra pública. Los recursos restantes se enfocaron a materiales de administración, emisión de documentos, vestuario, alimentos, mobiliario y demás.

Es claro que escuelas sin pupitres serían poco funcionales y que edificios de hospitales sin equipo médico no servirían nada. Es evidente que ciertos gastos son necesarios para que la inversión pública en su conjunto funcione. Entonces valdría la pena enfocar la discusión no solo a emitir presión sobre una disminución en el gasto corriente y un incremento en el gasto de inversión, sino también en la asignación de recursos dentro de este último rubro.

La inversión pública nunca es un tema sencillo. Requiere tomar decisiones para asignar recursos públicos finitos. Requiere ajustes en el presupuesto, pero no solo a través de recortes en los sueldos y salarios de funcionarios públicos, sino en la asignación adecuada incluso dentro del área de inversión. Esa es una discusión que no se ha tenido, pero que se debe abordar en un contexto en el que urge tomar en serio el tema de la inversión pública.

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