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El camino recorrido por Banco de México

Staff México Cómo Vamos (@MexicoComoVamos)

 
18 de Julio del 2017

Publicado en el blog de México, ¿Cómo Vamos? en Animal Político. 

El camino recorrido por Banco de México

Por: Staff México Cómo Vamos (@MexicoComoVamos)

 

“Las instituciones valen por el marco jurídico en que se fundamentan, por la política que las orienta y por los individuos que las guían”.

Banco de México

 

De acuerdo con la página oficial del Banco de México, el costo promedio de fabricación por billete es de 80 centavos. Sin embargo, los ciudadanos realizan con ellos transacciones de mucho mayor valor, confiando en el número que aparece en el billete. La confianza en el papel moneda es solo uno de los logros alcanzados con la solidez institucional del Banco de México después de décadas.

La historia del Banco de México ha sido compleja desde su fundación en 1925, cuando el presidente Plutarco Elías Calles y el secretario de Hacienda, Alberto J. Pani, planeaban poner orden en las finanzas públicas del país. El conflicto armado de la Revolución mexicana tenía poco tiempo de concluido, la confianza en las instituciones era débil, el crédito estaba estancado y existían inmensas dudas entre la población sobre el papel moneda. La fundación del Banco de México tenía como propósito encargarse de todas estas dificultades, además de propiciar el surgimiento de un nuevo sistema bancario.

Un ambiente de escasez de moneda en 1929 fue fundamental para la aceptación de los billetes del Banco de México, lo cual hizo que su demanda aumentara sustancialmente y, paulatinamente, se restaurara la confianza en el papel moneda. Una vez alcanzado dicho objetivo, Banxico se convirtió en el encargado de regular el monto de billetes y monedas circulando en la economía. Adicionalmente, debido al efecto que la circulación monetaria tiene en la inflación, a partir de 1936 se fijaron ciertas reglas que en teoría debían blindar al Banco de operaciones que pudieran resultar inflacionarias, entre ellas la limitación del crédito que éste podía otorgar al Gobierno.

El término “estabilidad de precios” adquirió especial relevancia durante la época del Desarrollo Estabilizador. Rodrigo Gómez, quien en ese entonces encabezaba el Banxico, se pronunció como un enemigo de la inflación debido a los efectos negativos sobre la distribución del ingreso, la inversión y el crecimiento económico. Bajo esta premisa, México gozó de una estabilidad de precios similar a la estadounidense entre 1954 y 1970.

Durante la década de los 70s y principios de los 80s, a partir de los descubrimientos petroleros en México, el Gobierno optó por expandir el gasto público sustancialmente, obligando al Banco de México a otorgarle créditos para financiar los déficits fiscales a los que estaba incurriendo. Dicha situación acabó con la estabilidad de precios que se había mantenido hasta 1970. A partir de 1983 se tomaron cartas en el asunto, y tanto el control de la inflación como la recuperación de la confianza volvieron a convertirse en prioridad para el Banxico. 4 años más tarde, la Ley le otorgó la facultad de fijar límites adecuados a los financiamientos que podía otorgar.

Sin embargo, Banco de México adquiere total autonomía a partir de 1994. Esto implica que ninguna autoridad puede exigirle el otorgamiento de créditos, permitiéndole mantener bajo su control la cantidad de billetes y monedas en circulación en la economía. Esta autonomía es apoyada por el hecho de que, de acuerdo con su mandato constitucional, su prioridad es cuidar el poder adquisitivo de la moneda.

A partir de entonces, en un esfuerzo por mantener la credibilidad de los mercados, el Banco de México ha implementado medidas de transparencia y rendición de cuentas. Entre ellas destacan haber establecido un objetivo de inflación (3 %, ±1 %) y la publicación desde 2003 de un calendario oficial para anunciar las acciones de política monetaria. Asimismo, implementó como principal instrumento de política monetaria la tasa de interés de referencia desde mediados de la década pasada, logrando homologar su estrategia con la de muchos otros bancos centrales del mundo.

En los próximos meses se designará a un nuevo gobernador del Banco de México. El presidente lo propone ante el Senado, y éste lo debe ratificar. Quien quiera que sea nombrado debe tener en cuenta la responsabilidad de mantener la solidez y autonomía de un Banco Central que ha tardado décadas en la construcción de su credibilidad.

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