El 1 de julio de 2026 se llevará a cabo la primera revisión conjunta del T-MEC, a seis años de su entrada en vigor. El resultado de este proceso será determinante para la competitividad y prosperidad de la región. Con su inicio formal, los tres países han abierto periodos de consulta pública para recabar opiniones, sugerencias y comentarios sobre el funcionamiento del tratado.
- El primer país en iniciar el proceso de consultas públicas fue Canadá. El 21 de agosto de 2024, Global Affairs Canada lo anunció mediante un comunicado de prensa con el objetivo de que los canadienses compartieran sus perspectivas y experiencias en áreas clave, incluyendo tanto lo que funciona como lo que no. El gobierno de Canadá había anunciado que el proceso concluiría el 31 de octubre de 2024; sin embargo, el 20 de septiembre de 2025 Global Affairs Canada anunció el inició de una segunda ronda de consultas con fecha límite el 3 de noviembre de 2025.
- En Estados Unidos, Office of the U.S. Trade Representative anunció el inicio del proceso de consultas el 17 de septiembre de 2025 y publicó las directrices para la presentación de comentarios. La fecha límite es la primera semana de noviembre y el 17 de ese mismo mes se celebrará una audiencia pública en Washington, D.C. Entre las directrices destacan:
- Evaluar los factores que inciden en el clima de inversión en Norteamérica y la efectividad del T-MEC para impulsar competitividad, productividad y liderazgo tecnológico de Estados Unidos.
- Definir estrategias para fortalecer la seguridad económica y la competitividad regional mediante la labor del Comité de Competitividad y la cooperación frente a políticas y prácticas no comerciales de terceros países.
Por último, de acuerdo a lo establecido en el Capítulo 34, Artículo 34.7: Revisión y Extensión de la Vigencia, fracción 2, las partes deberán enviar sus recomendaciones finales a la Comisión de Libre Comercio al menos un mes antes de la revisión.

¿Qué sigue después de la revisión en 2026?
La primera revisión del T-MEC será un momento decisivo para Norteamérica: los países deberán elegir entre renovar el acuerdo por 16 años más o entrar en un esquema de revisiones anuales hasta 2036. La decisión impactará en los mercados laborales, la economía y el bienestar de la región durante las próximas décadas, por lo que un resultado favorable será clave para asegurar y ampliar los beneficios que el tratado ofrece.
A lo largo de más de 40 años de relación comercial, los países de la región han fortalecido la integración de sus cadenas de suministro en sectores estratégicos para el bienestar y la competitividad. Entre ellos destacan historias de éxito en la industria automotriz, la agroindustria y el sector de alta tecnología, que seguirán siendo motores clave del futuro y dependen de la estabilidad que ofrece la continuidad del tratado.















