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Lento y desigual progreso del mundo

  • Ningún país logrará cumplir los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible para 2030, y sólo Finlandia, Suecia y Dinamarca se acercarán con al menos el 85 % del cumplimiento, de acuerdo con el reporte publicado a 10 años del lanzamiento de los ODS.
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FOTO: Canva

Hasta antes de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) presentados en 2015, la humanidad había carecido de una brújula en común en materia de progreso y desarrollo.  Estos objetivos, a pesar de ser algo muy reciente, son uno de los grandes hitos civilizatorios a escala global y constituyen una muestra esperanzadora de lo que se puede lograr si el mundo se pone de acuerdo en una visión compartida de progreso.

Por supuesto que estos objetivos no son perfectos. En contraste con lo que se hizo con los Objetivos de Desarrollo del Milenio, que fueron preparados por un conjunto de expertos y adoptados por las Naciones Unidas en 2000, los ODS se armaron de manera más horizontal y supusieron el logro de consensos. Para construirlos hubo que negociar entre 193 países y diversos organismos internacionales, lo que implicó aceptar concesiones, sacrificios y balances con el propósito de lograr lo deseable en la medida de lo posible. Hubo entonces un proceso político complejo, culminando en el acuerdo de tener 17 objetivos universales:

  • Objetivo 1: Fin de la pobreza.
  • Objetivo 2: Hambre cero.
  • Objetivo 3: Salud y bienestar.
  • Objetivo 4: Educación de calidad.
  • Objetivo 5: Igualdad de género y empoderamiento de la mujer.
  • Objetivo 6: Agua y saneamiento.
  • Objetivo 7: Energía asequible y no contaminante.
  • Objetivo 8: Trabajo decente y crecimiento económico.
  • Objetivo 9: Industria, innovación e infraestructura.
  • Objetivo 10: Reducir las desigualdades entre países y dentro de ellos.
  • Objetivo 11: Ciudades y comunidades sostenibles.
  • Objetivo 12: Producción y consumo responsables.
  • Objetivo 13: Acción por el clima.
  • Objetivo 14: Conservar y utilizar sosteniblemente los océanos, los mares y los recursos marinos.
  • Objetivo 15: Gestionar sosteniblemente los bosques, luchar contra la desertificación, detener e invertir la degradación de las tierras, detener la pérdida de biodiversidad.
  • Objetivo 16: Paz, justicia e instituciones sólidas.
  • Objetivo 17: Revitalizar la Alianza Mundial para el Desarrollo Sostenible.

Importancia de los Objetivos de Desarrollo Sostenible

Alcanzar esta convergencia de intereses entre países con tantas diferencias, que incluyen democracias, autocracias, dictaduras, regímenes presidencialistas o parlamentarios, monarquías y teocracias; con distintos niveles de desarrollo, idiosincrasias, sistemas de creencias, valores, culturas, antecedentes históricos, filias, fobias, etcétera, es un reto formidable.  Se entiende que se haya tenido que hacer sacrificios en el camino.

Además, los ODS tienen la virtud de ser medibles mediante los indicadores asociados al monitoreo de cada objetivo, de manera que más allá de los buenos deseos y los discursos, todo el mundo pasa a la balanza y se exhiben los logros y los rezagos de cada país, con respecto de los demás y de sí mismo.

También conocidos como la Agenda 2030, los 17 ODS atienden aspectos relacionados con el mejoramiento compartido de la calidad de vida económica y social de los seres humanos en el marco del cuidado del medio ambiente.

Reflejan una visión del progreso que busca eliminar la pobreza, desterrar el hambre, mejorar la salud y la educación, reducir las desigualdades, promover el crecimiento económico y el trabajo decente, favorecer la producción y el consumo responsables, así como el cuidado del medio ambiente con énfasis en el manejo del agua, la acción por el clima y los ecosistemas terrestres y acuáticos; sin descuidar aspectos de la vida en las ciudades y comunidades, además de la promoción de la paz, la justicia, instituciones sólidas y las alianzas para lograr los objetivos. Así mismo, los ODS contienen una serie de indicadores transversales en temas como equidad de género, educación y cultura.

El Reporte de Desarrollo Sostenible 2025

A 10 años del lanzamiento de los ODS, el pasado 24 de junio 2025 se presentó el “Reporte de Desarrollo Sostenible 2025” (publicado en inglés como “Sustainable Development Report”).  Dado que no todos los países están al corriente en la producción de los 234 indicadores considerados para el monitoreo de los objetivos, el Reporte de Desarrollo Sostenible 2025 usa un conjunto de 126 indicadores, de los cuales 102 son comparables entre todos los países y 24 sólo son monitoreados entre los países miembros de la OCDE.  Así mismo, para fines de seguimiento de su evolución en el tiempo, los autores del reporte se valen de una versión simplificada de los ODS, alimentada por un indicador representativo de cada objetivo, bajo el supuesto de que esta medida arroja señales de la dirección y magnitud de los cambios ocurridos razonablemente cercanas a la realidad.

El reporte entrega noticias entre regulares y malas a nivel mundial, puesto que el conjunto de los países sigue mostrando un rezago importante en todos los objetivos, con retos mayores en materia de la eliminación del hambre y del avance en materia de salud y educación, así como en la generación de ciudades y comunidades sostenibles y la conservación de la vida acuática y terrestre. Por si esto fuera poco, también el mundo está especialmente retrasado en el avance de las metas en términos de paz justicia y fortalezas institucionales.  En el resto de los objetivos se muestran con avances entre lentos o moderados, pero en general insuficientes, con diferencias notables entre países y regiones.

Los resultados subóptimos tienen un origen multifactorial, pero en particular hay tres fenómenos de alcance global que ayudan a encuadrarlos:

A 10 años del lanzamiento de los ODS, el pasado 24 de junio 2025 se presentó el “Reporte de Desarrollo Sostenible 2025” (publicado en inglés como “Sustainable Development Report”).  Dado que no todos los países están al corriente en la producción de los 234 indicadores considerados para el monitoreo de los objetivos, el Reporte de Desarrollo Sostenible 2025 usa un conjunto de 126 indicadores, de los cuales 102 son comparables entre todos los países y 24 sólo son monitoreados entre los países miembros de la OCDE.  Así mismo, para fines de seguimiento de su evolución en el tiempo, los autores del reporte se valen de una versión simplificada de los ODS, alimentada por un indicador representativo de cada objetivo, bajo el supuesto de que esta medida arroja señales de la dirección y magnitud de los cambios ocurridos razonablemente cercanas a la realidad.

El reporte entrega noticias entre regulares y malas a nivel mundial, puesto que el conjunto de los países sigue mostrando un rezago importante en todos los objetivos, con retos mayores en materia de la eliminación del hambre y del avance en materia de salud y educación, así como en la generación de ciudades y comunidades sostenibles y la conservación de la vida acuática y terrestre. Por si esto fuera poco, también el mundo está especialmente retrasado en el avance de las metas en términos de paz justicia y fortalezas institucionales.  En el resto de los objetivos se muestran con avances entre lentos o moderados, pero en general insuficientes, con diferencias notables entre países y regiones.

Los resultados subóptimos tienen un origen multifactorial, pero en particular hay tres fenómenos de alcance global que ayudan a encuadrarlos:

  1. El impacto de la pandemia de la Covid-19, que no solamente redujo el nivel de la actividad económica y distrajo los esfuerzos y recursos para el desarrollo a mediano y largo plazos hacia los esfuerzos de mitigación de la emergencia y que implicó retrocesos en una diversidad de indicadores.
  2. El fortalecimiento del aislacionismo económico y las guerras comerciales que reducen la eficiencia del aparato productivo global para crecer y cooperar generando oportunidades para la prosperidad en países pobres.
  3. La retirada de Estados Unidos, tanto en términos de participación directa como de financiamiento, de diversas incitativas dentro y fuera del marco de la ONU que estaban relacionadas con la promoción del desarrollo en el mundo, incluyendo de manera específica un manifiesto desinterés por los ODS (aún sin contar los efectos de las recientes decisiones relativas a la cancelación del USAID y la salida de los Acuerdos Climáticos de París y de la Organización Mundial de la Salud). Resulta significativo que 190 de 193 países hayan presentado planes nacionales para avanzar en los ODS y sólo tres países no han participado en las Revisiones Nacionales Voluntarias: Myanmar, Haití y Estados Unidos.

Nivel alcanzado y dinámica por países y regiones

En el reporte, el nivel alcanzado en el logro de los ODS se calcula con un índice que va entre 0 y 100, de manera que aquellos países que hubieran alcanzado cabalmente el objetivo tendrían 100. Entonces si un país reporta 85 es porque le falta por avanzar el 15 % del camino; si reporta 50 es que está a la mitad del recorrido de acuerdo con el dato más reciente; también se observan diferencias importantes en la actualización entre países e indicadores.  Además de esta medida de nivel alcanzado, se reporta la evolución, en puntos porcentuales, desde 2015 hasta la actualidad. Para el seguimiento de la evolución de los 17 objetivos se emplea un promedio de 17 indicadores, uno en representación de cada ODS, en el que cada uno pesa igual. Destaca que:

  1. Ningún país logrará todos los objetivos para el 2030. En general, mientras más cerca se está del 100 % de cumplimiento, más lento tiende a ser el avance. Finlandia, el país más adelantado, está en ruta de alcanzar en 2030 solamente dos de los 17 objetivos. Por una parte, esto muestra que los ODS se establecieron en términos muy ambiciosos y, por la otra, es indicativo de que los modelos de desarrollo imperantes, incluso en el caso de los países más ejemplares, siguen lejos de lo que se requeriría para lograr un progreso económico y social como el que se propone en los ODS.
  2. Los países más aventajados son casi todos europeos. El país que está más avanzado en el logro de sus objetivos es Finlandia con 87.0 % del logro. Le siguen Suecia, con 85.7 %, y Dinamarca con 85.3 %. Después vienen Alemania, Francia, Austria y Noruega.  Del lugar 1 al 18, todos son europeos y entre los primeros 24, solamente Japón (lugar 19) es de otra región.
  3. Los países más atrasados están en la zona central y subsahariana de África, seguidos por algunos del sur de Asia. Con avances inferiores al 50 %, se encuentran Sudán del Sur (lugar 167), República Centro Africana (166), Chad (165), Somalia (164), República de Yemen (163), República Democrática del Congo (162), Sudán (161) y Afganistán (160).
  4. Los países que más han avanzado son de ingreso bajo y medio bajo. Benín (+14.5 puntos porcentuales), Togo (+13.3), Costa de Marfil (+13.0), Esuatini (+12.8), Uzbekistán (+12.1) y Senegal (+11.7).
  5. Los países que menos han avanzado son de ingreso bajo y medio bajo. Yemen (-1.8 puntos porcentuales), Siria (-1.2), Venezuela (-0.1), Afganistán (0.8) y Argelia (+1.2).
  6. Ser un país rico no garantiza estar en los primeros lugares. A Estados Unidos apenas le alcanza para el lugar 44, Singapur está en el lugar 69 y Emiratos Árabes Unidos en la posición 80.
  7. Ser un país extremadamente pobre sí garantiza estar en los últimos lugares. Los 40 países con menos de 60 % de avance en los ODS se encuentran también entre los más pobres del mundo.
  8. Los países de la OCDE que más han avanzado son: Costa Rica (+7 puntos porcentuales), México (+6.3), Chile (+5.9), Estonia (+5.5) y Colombia (+5.5).
  9. Entre los miembros del G20 destaca el dinamismo de: Arabia Saudita (+8.1 puntos porcentuales), India (+7.6), Indonesia (+7.6), México 1 (+6.3) y China (+6.0).
  10. Los países más adelantados de América Latina y El Caribe son: Chile (lugar 35, con 78.1 % de avance); Cuba (40, 76.5 %); Argentina (46,74.8 %); Brasil (54, 73.8 %); Costa Rica (60, 73.4 %); Perú (65, 72.7 %); México (72, 70.8 %) y Colombia (75, 70.5 %).
  11. Los países más rezagados de América Latina y el Caribe son: Haití (lugar 156, con 52.5 % de avance); Guatemala (127, 59.9 %); Trinidad y Tobago (126, 60.6 %); Honduras (125, 61.7 %) y Venezuela (115, 63.8 %).

Algunas limitaciones de los datos y de las comparaciones

Dicho lo anterior, es conveniente mencionar que el criterio seguido para ordenar a los países puede llegar a comparar incomparables, al permitir tomar en consideración a países que no ofrecen información para algunos objetivos, pudiendo hacerlos quedar en un lugar mejor o peor del que les correspondería si contaran con información para todos los objetivos y para todos los indicadores en cada objetivo.  En particular, para la integración del ranking se permite la ausencia de información hasta para el 20 % de los indicadores.

Por otra parte, los ODS son en principio medibles, pero en la práctica resultan muy exigentes en términos de la información que demanda su adecuado seguimiento.  De los más de 230 indicadores que conforman el marco global, menos de la mitad se incluyen en el Reporte de Desarrollo Sostenible 2025 y, de ellos, una cantidad importante no se reporta en absoluto o de manera actualizada por muchos países. El reto estadístico es especialmente difícil de atender para los países menos desarrollados, de modo que, aún con el criterio de aceptar hasta el 20 % de indicadores faltantes, el reporte dejó fuera del ranking a casi una treintena de países por insuficiencia de información.

Conviene también reconocer que, si bien el uso de un ranking establecido a partir de los promedios de logro de los 17 ODS es de cierta utilidad para hacer sentido de un conjunto tan grande información, el uso de pesos iguales para cada objetivo, y de cada indicador al interior de cada objetivo, es cuando menos discutible.  La idea de darles pesos iguales trasluce la intención de reconocer igual importancia cada uno de los objetivos. Sin embargo, esta justificación resulta más difícil de aceptar a nivel de los indicadores al interior de cada objetivo, dado que hay indicadores cuya alineación con el objetivo al que pertenecen es muy débil o hasta forzada, además de que en algunos objetivos se mezclan indicadores de desempeño con indicadores de gestión, que en principio deberían tener jerarquías distintas y, por lo tanto, pesar distinto. Entonces, conviene leer estos rankings como indicativos aproximados del grupo al que se pertenece, más que como un reflejo preciso de posiciones relativas puntuales.

Te invitamos a leer este artículo en Animal Político.

* Gerardo Leyva (@GerardoLeyva14) es economista especializado en bienestar, pobreza y crecimiento económico. Tiene un doctorado por la Cornell University.  Dirigió el área de investigación del INEGI durante 15 años, fue asesor de tres presidentes del INEGI y estuvo a cargo de los censos, encuestas y registros administrativos referidos a unidades económicas que produce dicho Instituto. Actualmente es Coordinador del Laboratorio Interdisciplinario de Encuestas y Datos Sociales de la Universidad Iberoamericana y y forma parte del grupo de Expertos México, ¿cómo vamos?

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