📆 Esta semana en México, ¿cómo vamos?   |   Lunes 22 de junio: Encuesta Citi México   |   Martes 23 de junio: Indicador Global de la Actividad Económica , abril 2026   |   Miércoles 24 de junio: INPC 1a quincena, junio 2026 (Actualización Semáforo MCV d)   |   Jueves 25 de junio: Anuncio de política monetaria / Indicadores de ocupación y empleo , mayo 2026   |   Viernes 26 de junio: Balanza comercial de Mercancías , mayo 2026   |   Domingo 28 de junio: Día Internacional del orgullo LGBTIQ+   |   Descarga nuestro calendario económico aquí

#PublicaciónMCV

ENIGH 2024, ¿cómo vamos con los ingresos y gastos de los hogares?

  • El 30 de julio de 2025, el INEGI publicó la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH) 2024. México, ¿cómo vamos? presenta un análisis sobre la evolución de los ingresos por deciles, la composición del ingreso de los hogares, las brechas por sexo y por regiones, la evolución del gasto de los hogares en distintos rubros y el desempeño en diversos indicadores de desigualdad de ingresos.
image
FOTO: ANDREA MURCIA /CUARTOSCURO.COM
  • El ingreso corriente total promedio mensual en 2024 fue de 25,955 pesos, mayor al registrado en 2022, 2020, 2018 y 2016. Respecto a 2022, se observa un aumento de 10.6%.
  • Los ingresos por trabajo son la fuente de ingresos más importante para los hogares en el país; en 2024 representaron el 65.6% del total de los ingresos de los hogares. Además, se observan avances generalizados en el ingreso laboral en todos los niveles de ingreso
  • En 2024, en el decil I (grupo de la población con menores ingresos) se observa una menor cobertura de transferencias gubernamentales respecto a lo que se observaba en 2016 y 2018.
  • En los hogares receptores de remesas, estas representan cerca de una tercera parte del ingreso en los deciles más bajos, mientras que en los hogares de mayores ingresos representan alrededor de una quinta parte.
  • La brecha en el ingreso trimestral entre hombres y mujeres es de 34.2%. Por cada 100 pesos que percibieron los hombres, las mujeres ganaron solo 65.8 pesos. 
  • Entre 2022 y 2024 el gasto promedio en salud incrementó en 8.0% y superó los niveles observados en 2016 y 2018 para todos los niveles de ingreso. Es importante mencionar que es en el decil I donde se presenta el mayor gasto de bolsillo en salud como porcentaje de su ingreso.
  • El decil X (mayores ingresos) representa el 30.3% de los ingresos del país, mientras que los ingresos acumulados de la mitad de la población con menores ingresos solo representan el 23.3%.

Introducción

El 30 de julio de 2025, el INEGI publicó la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH) 2024, la cual tiene como objetivo proporcionar un panorama estadístico del comportamiento de los ingresos y gastos de los hogares en cuanto a su monto, procedencia, destino y distribución. Además, proporciona información sobre características ocupacionales, sociodemográficas y acceso a alimentación de los integrantes del hogar, así como las características de la infraestructura de la vivienda y el equipamiento del hogar.

Es a partir de esta encuesta que en agosto podremos conocer la medición de pobreza multidimensional que publicará el INEGI, quien, a partir del 17 de julio de 2025, asumió las funciones en materia de medición de pobreza y evaluación integral de la política de desarrollo social en México. Con esta información, conoceremos el desempeño de las carencias sociales relacionadas: rezago educativo, acceso a los servicios de salud, acceso a la seguridad social, calidad y espacios de la vivienda, acceso a los servicios básicos en la vivienda y acceso a la alimentación nutritiva de calidad.

Desde México, ¿cómo vamos? presentamos este análisis puntual sobre la evolución de los ingresos en años recientes por grupos poblacionales (deciles de ingresos), la composición del ingreso de los hogares, las brechas por sexo que persisten, las desigualdades regionales, la evolución del gasto de los hogares en las palancas del progreso social de las personas: salud y educación, así como el desempeño en diversos indicadores para entender el estado de la desigualdad de ingresos en el país.

Ingresos de los hogares

Evolución de los ingresos

En 2024, el promedio del ingreso total mensual de los hogares de México fue de 27,307 pesos. Esta cantidad se compone por el ingreso corriente total (25,955 pesos) y las percepciones financieras y de capital (1,352 pesos). A partir de este punto, el análisis se centrará en el ingreso corriente, su evolución a lo largo del tiempo, según grupos de población, y su composición por las principales fuentes de ingreso.

Entre 2022 y 2024, el ingreso corriente promedio mensual por hogar aumentó 10.6%. Este crecimiento se suma al observado en 2022, revirtiendo la caída registrada entre 2016 y 2020. Así, el ingreso corriente de 2024 es 22.8% mayor al de 2020.

Para comprender mejor la evolución del ingreso corriente en el país, tradicionalmente se presenta la información en función de los deciles de los hogares.

¿Qué es un decil de ingresos? Un decil de ingresos corresponde a cada una de las diez partes iguales en las que se divide una población al realizar una distribución de datos ordenados de forma ascendente. Esto significa que cada decil representa 10% de los datos agrupados en dicha distribución. Los individuos u hogares se ordenan de menor a mayor ingreso, de manera que el primer decil corresponde al grupo con los ingresos más bajos, mientras que el décimo referencia a aquellos con los ingresos más altos.

En 2020, en el contexto de la pandemia, el ingreso promedio cayó en todos los deciles, respecto a 2018, excepto en el I (los hogares con menores ingresos), que aumentó 1.3%. 

Para 2022, se registró una recuperación generalizada en el ingreso corriente frente a los niveles de 2018, con la excepción del decil X, que se mantuvo por debajo de su nivel previo a la pandemia.

En 2024 el ingreso promedio aumentó para todos los deciles. De esta forma, de los deciles I al IX alcanzaron un nuevo nivel máximo. El decil X se mantiene por debajo del nivel que registró en 2016.

Este desempeño en el ingreso corriente promedio del decil X debe interpretarse con precaución, pues podría llevarnos a conclusiones erróneas. En la literatura económica reciente, se ha demostrado que las encuestas de ingresos de los hogares (como la ENIGH y la ENOE) tienden a subestimar los ingresos en la parte alta de la distribución.

Esta subestimación puede deberse a dos factores: ya sea que el diseño muestral de las encuestas no logre captar a los hogares que realmente poseen los mayores ingresos en el país (truncamiento de la información), o bien, la subdeclaración de ingresos de la persona entrevistada (Esquivel, 2020).

Según el Consejo de Evaluación de la Ciudad de México (2023), la subdeclaración puede originarse por:

  • Desconocimiento de los ingresos de otros miembros del hogar.
  • Reporte de ingresos menores a los percibidos por miedo a dar a conocer los ingresos reales a la o el encuestador.
  • Temor a que la información pueda servir a las autoridades para cobrar impuestos.
  • Rechazo a responder la encuesta, sobre todo entre los sectores de más altos ingresos. 

Composición de los ingresos de los hogares

Además de analizar cómo ha evolucionado el ingreso de la población, es clave entender de dónde proviene: ingreso por trabajo, transferencias, estimación del alquiler de la vivienda y renta de la propiedad

El ingreso por trabajo integra el ingreso obtenido por trabajo subordinado. Este incluye sueldos, comisiones, aguinaldo, indemnizaciones del trabajo y remuneraciones en especie, así como por ingreso por trabajo independiente u otros trabajos. 

Las transferencias se refieren a las entradas en efectivo o en especie que reciben las y los integrantes del hogar, como jubilaciones y pensiones, becas, donativos, remesas, beneficios gubernamentales, así como transferencias de instituciones u otros hogares.

En renta se incluyen todos los ingresos que reciben las y los integrantes del hogar derivados de la posesión de activos financieros o tangibles que se han puesto a disposición de otras unidades institucionales.

Por último, la estimación del alquiler se refiere al valor estimado que el hogar tendría que pagar en el mercado por un alojamiento del tamaño, calidad y ubicación similares. Esta estimación la realiza la o el entrevistado en la encuesta, con base en su apreciación del valor de mercado de la renta de su vivienda.

En 2024, el ingreso por trabajo representó 65.6 % del ingreso corriente de los hogares, consolidándose como su fuente principal. De los 25,955 pesos mensuales reportados en promedio, 17,033 pesos provinieron del ingreso por trabajo.

Una vez entendida la composición del ingreso corriente de los hogares, es de gran relevancia conocer las diferencias que existen entre los deciles de ingreso de los hogares.

Destaca la importancia del ingreso por renta para el ingreso corriente total del decil X. Para el resto de los grupos de ingreso, no resulta significativo. 

Ingresos por trabajo

Durante la pandemia de Covid-19, el ingreso por trabajo promedio mensual cayó en casi todos los deciles, excepto en el decil I, que tuvo un ligero aumento. Después, los ingresos se recuperaron y en 2024 alcanzaron máximos históricos. El decil X es la única excepción: su ingreso por trabajo continúa siendo ligeramente menor al reportado en 2016. 

En 2024 los deciles II y III registraron el mayor crecimiento respecto a 2022, con tasas de 16% y 14.5%, respectivamente. El menor crecimiento se registró en el decil más alto de la distribución, con un crecimiento de 5%. 

Transferencias gubernamentales (política social)

Una de las categorías del ingreso que adquieren gran relevancia al momento de evaluar políticas públicas, en específico la política social, es la evolución del ingreso promedio por transferencias gubernamentales de los hogares, lo que también conocemos como programas sociales, así como el alcance o cobertura de los mismos en los distintos niveles de ingreso. 

Respecto al alcance general, en 2024 se observa una caída en el porcentaje de hogares que recibieron transferencias gubernamentales respecto a 2022, que de hecho, era el porcentaje más alto en la serie, el porcentaje más bajo se había observado en 2018 (28%).

Al desagregar en los distintos niveles de ingreso, en 2018 se observó una caída generalizada en el porcentaje de los hogares que reporta haber recibido transferencias gubernamentales. En 2020 esta caída se mantiene para el 40% más pobre de la población (deciles I-IV de hogares), mientras que para los deciles V-X se observa un incremento en el porcentaje de la población que reporta haber recibido transferencias gubernamentales. Destaca, sobre todo, la caída de 18 y 8 puntos porcentuales, respectivamente, en los dos primeros deciles de ingresos.

En 2022 y 2024 se observa un aumento generalizado en el porcentaje de hogares que recibieron transferencias gubernamentales respecto a 2020. Sin embargo, para ambos años el decil I tuvo una menor cobertura que lo que se observaba en 2018. En contraste, en el decil X (mayores ingresos) se puede apreciar un aumento en el alcance de la política social, pasando de 9% de los hogares en 2018 a 27% de los hogares en 2024. Es importante señalar que el alcance en los primeros 8 deciles de ingresos en 2024 es menor a lo observado en 2022.

Para entender mejor cuáles han sido los cambios en el alcance y en el incremento real de las transferencias gubernamentales para los distintos grupos de ingreso de la población dividimos a la población en 50 grupos poblacionales (cincuentiles), donde, de manera similar a lo explicado en el caso de los deciles, el cincuentil 1 es el grupo de la población con menores ingresos (2% de la población con menores ingresos), mientras que el cincuentil 50 es el grupo de la población con mayores ingresos (2% de la población con mayores ingresos).

En la figura anterior se puede observar que desde 2020 hubo un cambio en la política social implementada en nuestro país. En las líneas moradas (2016 y 2018), el porcentaje de hogares de menores ingresos que recibía algún programa social se encontraba alrededor del 60%, mientras que en los hogares de mayores ingresos estaba por debajo del 10%. A partir de 2020, la distribución de los programas sociales se hizo más uniforme, sobre todo en 2024, cuando en los hogares de menores ingresos el alcance se encuentra alrededor del 40%, mientras que en los hogares de mayores ingresos se encuentra entre el 20-30%.

Al analizar las transferencias gubernamentales podemos apreciar que los montos promedio, al igual que el caso del alcance, se han hecho más uniformes con el tiempo y, además, han incrementado para todos los niveles de ingreso.

Estos aumentos tan considerables en la parte alta de la distribución se deben a la presencia de programas universales como la Pensión para el Bienestar de las Personas Adultas Mayores, el cual, a diferencia de otros programas que tenían un principio de focalización en hogares de menores ingresos, está destinado a las personas mayores de 65 años, independientemente de su nivel de ingresos; sin embargo, no deja de ser preocupante la caída tan marcada en el alcance en los primeros cincuentiles de ingresos.

El hallazgo previo sobre reducciones en el alcance o menores incrementos en los montos de los programas en la parte baja de la distribución (menores ingresos) y mayores incrementos en los montos y alcance en la parte alta de la distribución (mayores ingresos) es consistente si el acomodo de los hogares se hace por deciles de ingreso total de los hogares (como los hemos acomodado a lo largo de este documento), por ingresos per cápita o por ingresos per cápita pretransferencia.

Remesas

Además de las transferencias gubernamentales, uno de los componentes del ingreso que frecuentemente es enunciado como de gran importancia para los hogares de menores ingresos son las remesas provenientes del extranjero que reciben los hogares mexicanos.

En la siguiente figura se puede observar que en los primeros deciles el ingreso por remesas como porcentaje del ingreso corriente promedio trimestral es mayor; sin embargo, representa un porcentaje muy bajo del ingreso (menor a 2.5%). Respecto a 2022, la proporción ha disminuido para todos los deciles con excepción del quinto en el que este porcentaje se encuentra en un máximo. 

Este porcentaje se debe a que la proporción de hogares que reporta haber recibido remesas es muy bajo. En los deciles de menores ingresos esta se encuentra alrededor del 6%, mientras que en los deciles de mayores ingresos es de alrededor del 3%. 

Estos porcentajes son contrastantes con los flujos de remesas que entran al país mes con mes. Una posible explicación puede estar asociada al subreporte de este tipo de ingresos de los entrevistados, aunque es necesario un análisis más profundo sobre el destino del flujo de remesas en la distribución de ingresos. 

Entre los hogares que sí reportan recibir remesas, estos ingresos representan cerca de una tercera parte del ingreso en los deciles más bajos y menos de una quinta parte en los más altos. Sin embargo, entre 2022 y 2024 se observa una disminución en ambos extremos de la distribución, con caídas más marcadas en los deciles superiores.

Brechas por sexo

Los resultados de la ENIGH 2024 muestran que la disparidad de ingresos entre hombres y mujeres continúa siendo una realidad en México. De acuerdo con los datos, el ingreso mensual promedio de los hombres fue de 12,016 pesos, mientras el de las mujeres fue de 7,904 pesos, una diferencia de 4,111 pesos. Esta diferencia equivale a una brecha de ingresos de 34.2%. En otras palabras, por cada 100 pesos que percibieron los hombres, las mujeres ganaron solo 65.8 pesos. 

Aunque se observan avances continuos en los ingresos de las mujeres a lo largo de los años, la brecha de ingresos entre hombres y mujeres permanece constante, alrededor de 34% desde 2020.

Las brechas de ingreso por sexo están presentes en los distintos grupos de edad, niveles de escolaridad y número de hijos de las personas. El análisis diferenciado por sexo en cada una de estas categorías revela tanto los grupos más vulnerables en términos de ingreso absoluto, como los grupos en donde se encuentran las brechas más amplias. 

Según los datos de la ENIGH, las brechas de ingreso entre hombres y mujeres son más grandes a mayor edad, menor nivel educativo y mayor número de hijos. 

La brecha de ingresos entre hombres y mujeres se incrementa con la edad. En 2024, las mujeres de 19 años o menos recibieron 69 pesos por cada 100 pesos que ganaron los hombres, diferencia menor a la de 71 pesos registrados en 2016 y de 70 pesos en 2022. Por otro lado, las mujeres mayores de 60 años percibieron 55.5 pesos por cada 100 que ganaron los hombres, y para este grupo de edad la diferencia es la más significativa en toda la serie.. 

Estos datos implican que la brecha pasa de ser de 30.9% en las mujeres más jóvenes a 44.5% en las mujeres de mayor edad. Esta tendencia —en la que la brecha de ingresos por sexo se amplía con la edad— se ha mantenido a través del tiempo.

Respecto al nivel educativo, las mujeres reciben menos ingresos que sus contrapartes masculinas en todos los niveles educativos desde primaria hasta posgrado.

Por ejemplo, la ENIGH 2024 reporta que las mujeres con educación profesional tuvieron un ingreso mensual promedio de 13,688 pesos y los hombres de 20,635 pesos, lo que implica una diferencia en ingresos del 33.7%. En cambio, las mujeres que contaban únicamente con educación primaria reportaron un ingreso mensual de 4,031 pesos, contra 6,647 pesos de los hombres con el mismo nivel educativo, una diferencia de 39.3%. En 2024 se observa una brecha salarial superior al 30% para todos los niveles educativos.

Un factor adicional que determina la amplitud de la brecha en ingresos por sexo es el número de hijos que tienen las personas. 

En 2024, las mujeres sin hijos tuvieron un ingreso mensual promedio de 8,619 pesos, en comparación con los hombres sin hijos que recibieron en promedio 10,616 pesos al mes. Aunque existe una diferencia notable, se trata del grupo en el que menos disparidad de ingresos hay entre hombres y mujeres, con una brecha de 18.9%. En contraste, la brecha de ingresos es de 54.1% entre hombres y mujeres que tienen cuatro hijos o más. 

Los distintos levantamientos de la ENIGH muestran mayores brechas en los ingresos de hombres y mujeres a medida que incrementa el número de hijos, sobre todo a partir de dos hijos, donde los ingresos promedio de las mujeres empiezan a disminuir mientras que para el caso de los hombres no se observa este resultado.

Los hallazgos en torno a las brechas de ingreso entre hombres y mujeres revelan un pendiente para la sociedad y el gobierno en México. El análisis diferenciado por criterios sociodemográficos resalta la necesidad de contar con políticas públicas con perspectiva de género que reconozcan la importancia del acceso a un sistema público de cuidados. 

¿Cómo van los ingresos en los estados? 

Además de las brechas por características sociodemográficas, es importante conocer las diferencias regionales en términos de ingresos. En 2024, las cinco entidades con mayores ingresos corrientes promedio fueron Nuevo León, Ciudad de México, Baja California Sur, Baja California y Querétaro. Por otro lado, las cinco entidades con menores ingresos corrientes promedio siguieron siendo Chiapas, Guerrero, Oaxaca, Veracruz y Tlaxcala. 

Respecto al avance de los ingresos promedio en las entidades, tomamos como período de referencia el marcado por el sexenio anterior (2018-2024). Durante este lapso, aumentó el ingreso promedio real de todas las entidades.

Cómo leer este gráfico: Se muestra el cambio en el ingreso corriente promedio mensual de los hogares por estado entre 2018 y 2024. Cada estado está representado por dos puntos: el morado indica el ingreso de 2018 y el verde el de 2024. Todas las flechas azules indican un aumento en el ingreso en todos los estados. Los valores en el eje horizontal representan los ingresos en pesos mexicanos. El valor “Nacional” en rojo permite comparar con el promedio del país. Las cifras están ajustadas a pesos de 2024.

Además de conocer la evolución del ingreso en las entidades del país, se debe analizar las diferencias en la composición de estos ingresos. Aunque en todas las entidades el ingreso por trabajo fue la fuente que más peso tuvo en el ingreso total, hay diferencias significativas entre los estados. Por ejemplo, en Quintana Roo, el ingreso por trabajo representó 73.4% del ingreso total, mientras que en Sinaloa el 59.5%, lo que supone una diferencia de 13.9 puntos porcentuales. 

En cuanto a las otras principales fuentes de ingreso, Nuevo León lideró en rentas de la propiedad, con un 10.2%; Zacatecas, en transferencias, con un 25.2% y Ciudad de México lideró en estimación del alquiler, con un 16.3% del ingreso total. 

La desigualdad en el ingreso presenta marcadas variaciones tanto al interior de cada entidad federativa como entre los diferentes estados de México. Nuevo León ejemplifica esta paradoja al concentrar simultáneamente el mayor ingreso del decil más bajo a nivel nacional (8,577.5 pesos) y la brecha más amplia entre extremos socioeconómicos: el decil más alto supera en 16.3 veces al más bajo, situación que se replica en entidades como Oaxaca (15.4 veces), San Luis Potosí (15 veces) y Guerrero (14.4 veces). 

Las disparidades territoriales resultan igualmente contrastantes: el decil con menores ingresos de Nuevo León percibe ingresos 2.7 veces superiores a su equivalente en Chiapas, mientras que este primer decil neoleonés registra montos comparables al cuarto decil chiapaneco. Estas cifras evidencian cómo la geografía determina profundamente las condiciones de vida y oportunidades económicas a lo largo del territorio nacional.

Cómo leer esta tabla: Cada fila representa una entidad federativa y cada columna corresponde a un decil de ingreso (del I al X). Los deciles dividen a la población en 10 grupos de igual tamaño ordenados por nivel de ingresos: el decil I agrupa al 10% de la población con menores ingresos, mientras que el decil X incluye al 10% con mayores ingresos. Los valores mostrados corresponden al ingreso promedio mensual en pesos corrientes de 2024 para cada decil en cada entidad. Para evaluar la desigualdad dentro de cada entidad, compare el valor del decil I con el del decil X; una mayor diferencia indica mayor desigualdad en la distribución del ingreso.

Gastos de los hogares

Evolución y composición del gasto

En 2024, el promedio del gasto total mensual de los hogares de México fue de 24,235 pesos. Este se compone por el gasto corriente total (20,436 pesos), así como por las erogaciones financieras y de capital (3,799 pesos). A su vez, el gasto corriente total está compuesto por el gasto corriente monetario (15,891 pesos) y el gasto corriente no monetario (4,545 pesos).

A partir de ahora, el análisis se centrará en el gasto corriente monetario, su evolución a lo largo del tiempo por grupos de población como porcentaje del ingreso, así como su composición por principales rubros de gasto de ingreso.

Entre 2022 y 2024, el gasto corriente monetario promedio de los hogares creció 7.9%. Entre 2016 y 2024 el incremento en el gasto fue de 12.3%.

Para comprender mejor la evolución del gasto corriente monetario en el país, presentamos el gasto corriente monetario promedio como porcentaje del ingreso corriente del hogar para cada uno de los deciles de ingreso. A partir de esta presentación, se puede observar que, a medida que aumenta el ingreso de los hogares, el peso de los gastos es menor. Más aún, para los hogares de menores ingresos (decil I), el gasto corriente monetario es ligeramente superior al ingreso corriente, mientras que para los hogares de mayores ingresos (decil X), los gastos representan solamente 50% de los ingresos. 

La distribución del gasto por grandes rubros se ha mantenido relativamente estable a lo largo del tiempo. Los hogares destinan la mayor parte de sus recursos a alimentos, bebidas y tabaco, seguidos por transporte y comunicaciones, educación y esparcimiento, así como vivienda y servicios. En contraste con lo observado durante la pandemia, el gasto en cuidados de la salud pasó de representar 4.2% del total en 2020 a 3.4% en 2024.

A continuación, presentamos con más detalle la evolución de algunos rubros de gasto de gran relevancia para el progreso y la movilidad social de las personas como porcentaje del ingreso corriente por decil de ingreso.

Salud

La ENIGH 2024 muestra resultados mixtos respecto al gasto de bolsillo en salud comparado con 2022. Aunque los deciles I y VII registraron la mayor reducción, con una baja de 0.3 puntos porcentuales, los deciles III, IV y V reportaron incrementos de entre 0.1 y 0.2 puntos. Por su parte, los deciles II y IX no presentaron cambios.

Esta heterogeneidad sugiere deficiencias persistentes en el acceso a servicios médicos, incluso tras la normalización postpandemia.

A pesar de haber registrado una reducción, el decil I —el de menores ingresos— continúa destinando la mayor proporción de su ingreso al gasto de bolsillo en salud: 3.9%, frente a un rango de entre 1.7% y 2.7% en el resto de los grupos. Esta disparidad evidencia la falta de una política pública de salud efectiva para proteger a la población más vulnerable.

Educación

En 2024, el gasto de los hogares en educación se redujo en comparación con 2022, luego de haber mostrado una recuperación ese año frente a 2020, cuando el cierre de escuelas por la pandemia de COVID-19 implicó una disminución considerable en este rubro. La contracción observada en 2024 es consistente en todos los deciles de ingreso, aunque fue más pronunciada en el decil I —el de menores ingresos—, donde el gasto en educación como porcentaje del ingreso corriente disminuyó 1.5 puntos porcentuales. Esta caída puede reflejar barreras persistentes de acceso a la educación, así como la necesidad de priorizar otros gastos más urgentes en el hogar.

La educación es una palanca del progreso social, pero entre 2016 y 2024, la brecha de gasto en educación entre los hogares del decil I y del decil X se amplió significativamente: pasó de 0.2 a 1.4 puntos porcentuales.

Alimentación

Para todos los años, el gasto en alimentos ha representado más de la mitad del ingreso trimestral corriente de los hogares de menores ingresos (decil I), mientras que en los hogares de mayores ingresos (decil X), este porcentaje ha sido menor al 15%. 

En 2024, mientras el gasto en alimentos en los hogares en el decil I es de 52%, para los hogares en el decil X es de 14%, ¡una diferencia de 38 puntos porcentuales! La inflación, particularmente en los índices de precios de los alimentos, afecta en mayor medida a los hogares de menores recursos que destinan mayor proporción de ingreso corriente a alimentos, la reducción de este gasto entre 2022 y 2024 de 4 pp en el decil I es reflejo de la disminución del pico de inflación experimentada durante 2022 a causa de la pandemia.

 

Los gastos en los estados

Según las cifras de la ENIGH 2024, el gasto corriente promedio de los hogares mexicanos a nivel nacional ascendió a 15,891.5 pesos mensuales. No obstante, mientras que en Chiapas, un hogar destina para gastos, en promedio, alrededor de 9,039 pesos al mes, en la Ciudad de México este monto asciende a 22,127.7 pesos, casi 2.5 veces más.

La anterior disparidad se evidencia al analizar los montos de gasto de manera regional. Al igual que en el caso de los ingresos, los estados del sureste, como Guerrero, Oaxaca, Chiapas y Veracruz, presentan los menores montos de gasto corriente mensual. En contraste, la capital, los estados del norte, y aquellos de la península de Quintana Roo que no tienen fuerte componente petrolero lideran con los montos de gasto más elevados.

Dentro de la estructura de gastos de los hogares mexicanos, hay rubros que cobran especial relevancia en diferentes regiones del país. Estas distribuciones reflejan la diversidad de las prioridades y necesidades de las familias en las diferentes entidades de México. Lo anterior ofrece un panorama de cómo los hogares distribuyen sus recursos en los distintos ámbitos de su vida cotidiana. A continuación, revisaremos la composición del gasto con base en 5 de sus principales categorías.

1. Gasto en alimentos. Este rubro ocupa la primera posición en el gasto de los hogares. Destacan entidades como Chiapas, donde representa 46.5% del gasto total, seguido por Guerrero con 43.3% y el Estado de México, con 42.7%. Nayarit, Oaxaca y Campeche también superan 40% en este concepto. Por otro lado, estados del norte, como Coahuila, Sonora, Durango y Chihuahua destinan proporcionalmente menos a este rubro: el gasto oscila entre 31.8 y 33% de los totales.

2. Gasto en transporte y comunicaciones. Como segundo rubro en importancia, observamos diferencias significativas en las entidades del país. Mientras en Ciudad de México representa un 15.7% del gasto total promedio de los hogares, en Baja California alcanza 22.9%, marcando un contraste entre una entidad con un sistema de transporte público extenso y subsidiado y una entidad con ciudades más dispersas, mayor dependencia del vehículo particular y una gran proporción de la población que cruza la frontera para ir a trabajar.

3. Gastos en educación, esparcimiento y gastos en vivienda y servicios. Ambos rubros constituyen entre un 6 y un 12% del gasto total de los hogares mexicanos. San Luis Potosí destaca por tener la mayor proporción de su gasto en educación, mientras que Chiapas y Guerrero muestran la menor proporción de gasto en este concepto. En cuanto a vivienda y servicios, Baja California lidera con la mayor proporción de gasto, con Tabasco siendo esta edición el estado con la menor proporción.

4. Gasto en salud. En términos de gasto en salud, el porcentaje varía desde un 2% en Baja California hasta un 6.3% en Oaxaca. Otros estados con altos porcentajes de gasto en este rubro son: Zacatecas (5.5%), Guerrero (4.93%), Michoacán (4.45%), San Luis Potosí (4.44%) e Hidalgo (4.38%). A pesar de que la Ciudad de México es la entidad que dedica un mayor monto absoluto al gasto en salud (808 pesos mensuales en promedio), este gasto representa a los capitalinos solo el 3.6% de su gasto corriente total mensual.

Cambios en la proporción de gastos con respecto al ingreso corriente entre 2018 y 2024

La relación entre el gasto en cada categoría y el ingreso corriente es un indicador esencial para comprender cómo las familias distribuyen sus recursos y priorizan ciertos aspectos de su bienestar. Al comparar estas dos mediciones de los hogares, es posible identificar la presión financiera que representa el gasto en salud para las familias en los diferentes estados de México. A nivel nacional, entre 2018 y 2024, se observó un aumento en estos porcentajes: de 1.7%, en 2018, pasó a 2.1%, en 2024. Lo anterior representando un incremento de 0.4 puntos porcentuales.

Sin embargo, la tendencia anterior no es uniforme en todas las entidades. De hecho, en cinco estados se registró una disminución: en Veracruz (pasó de 2.8% a 2.3%), Campeche (de 2.4% a 2.0%), Nuevo León (de 2.7% a 1.2%), Baja California (de 1.2% a 1.1%) y Aguascalientes (de 2.3% a 2.0%). No obstante, en los 27 estados restantes se observó un aumento. Más que relevante es mencionar que esta dinámica coincide con los hallazgos del CONEVAL en la medición multidimensional de pobreza de 2022: hubo una pérdida en el acceso a los servicios de salud por parte de la población durante ese mismo periodo.

Los estados que experimentaron incrementos más pronunciados en el gasto en salud en relación con el ingreso corriente fueron Oaxaca, con un aumento de 2 puntos porcentuales (de 2.1% a 4.1%); Zacatecas, con un incremento de 1.2 puntos (de 2.4% a 3.6%); Ciudad de México, con un alza de 1.1 puntos (de 1.1% a 2.2%); Colima, con aumento de 1 punto (de 1.3% a 2.3%) y Guerrero, que subió 0.9 puntos (de 2.6% a 3.5%). Este análisis subraya la necesidad de atender y analizar las dinámicas que influyen en el aumento del gasto en salud y su relación con el ingreso corriente, especialmente en aquellos estados donde se observan estos aumentos significativos.

Cómo leer este gráfico: Esta gráfica muestra el cambio en el porcentaje del gasto en salud con respecto al ingreso corriente de los hogares mexicanos entre 2018 y 2024. Cada estado aparece listado verticalmente, con dos puntos conectados por una línea horizontal: el punto morado representa el porcentaje de 2018 y el punto verde representa el de 2024. Las líneas rojas indican disminuciones en el gasto relativo en salud, mientras que las líneas azules señalan aumentos. Los porcentajes se muestran en el eje horizontal, donde valores más altos hacia la derecha indican que los hogares destinan una mayor proporción de sus ingresos corrientes al gasto en salud. El valor “Nacional” en rojo representa el promedio del país, facilitando la comparación de cada estado con respecto a la tendencia nacional.

La inversión en educación y esparcimiento es un reflejo del valor que las familias asignan a la formación, al desarrollo personal y al bienestar integral. Gastar en esta categoría del presupuesto no solo impulsa el crecimiento personal, sino que fortalece el tejido social, fomenta la cultura y sienta las bases para un mejor futuro socioeconómico.

Al analizar el periodo de 2018 a 2024, es notorio que en todas las entidades del país este tipo de gasto experimentó una disminución. A nivel nacional, el porcentaje que representa este gasto, en comparación con el ingreso corriente, disminuyó de 7.8% en 2018 a 6.2% en 2022 y luego a 5.9% en 2024. Lo anterior marca una reducción de 1.9 puntos porcentuales a lo largo de seis años.

Durante el periodo analizado, algunas entidades experimentaron caídas significativas en la inversión en educación y esparcimiento. Entre estos estados destacan Quintana Roo, que registró una caída de 2.7 puntos porcentuales (pasando de 7.5% a 4.8%), Campeche (-2.7 pp), Chiapas (-2.6 pp) y Nuevo León (-2.6 pp). Por su parte, los estados cuyos hogares disminuyeron en menor proporción este gasto fueron Querétaro (-0.4 pp), Oaxaca (-1 pp) y Yucatán (-1.1 pp). 

La tendencia decreciente en el gasto en educación y esparcimiento refleja un panorama que necesita evaluarse y atenderse. Resulta esencial que tanto las familias como las políticas públicas reconozcan la importancia de invertir en educación y actividades recreativas para garantizar un desarrollo sostenido y armónico de la sociedad.

Cómo leer este gráfico: Esta gráfica presenta el cambio en el porcentaje del gasto en educación y esparcimiento con respecto al ingreso corriente de los hogares mexicanos entre 2018 y 2024. Cada entidad federativa se muestra con dos puntos conectados por una línea horizontal: el punto morado indica el porcentaje de 2018 y el punto verde el de 2024. Todas las líneas son azules, lo que significa que todos los estados experimentaron una disminución en la proporción del ingreso destinada a educación y esparcimiento durante este período. Los porcentajes se muestran en el eje horizontal, donde valores más altos hacia la derecha indican que los hogares destinan una mayor proporción de sus ingresos a estos rubros. El valor “Nacional” en rojo muestra el promedio del país, permitiendo comparar cada estado con la tendencia nacional de reducción en este tipo de gasto.

El gasto en alimentos es uno de los componentes esenciales y fundamentales en el presupuesto familiar. Más allá de ser una necesidad básica, la alimentación tiene un impacto directo en la salud, en el bienestar y en la calidad de vida de las personas. Dedicar una proporción adecuada del ingreso a la nutrición es primordial para garantizar un desarrollo saludable y sostenido de las familias y, por extensión, de la sociedad en su conjunto. Por otro lado, un mayor gasto en alimentación en relación con el ingreso implica menor disponibilidad de recursos para otro tipo de gasto que también es necesario para el desarrollo personal de las y los integrantes del hogar. 

Durante el periodo de 2018 al 2024, a nivel nacional, se observó un aumento en el porcentaje del ingreso corriente destinado a alimentos, bebidas y tabaco: pasó de 22.6 a 23.1%. A diferencia de los conceptos de gasto previos, en esta categoría 17 entidades presentaron un aumento en su proporción, mientras en 15 se presentó una reducción.

En los datos de 2024, el estado de Jalisco presentó el aumento más significativo de 3.4 puntos porcentuales, al pasar del 21.2 al 24.6% del porcentaje del ingreso corriente destinado a alimentos, bebidas y tabaco. Le siguen estados como Campeche (+2.5 pp), Tamaulipas (+2.48 pp), la Ciudad de México (1.84 p.p) y Tabasco (1.51 p.p). Donde se presentaron las mayores reducciones fueron Durango (-3.55 pp), Zacatecas (-2.27 pp), Chihuahua (-1.6 pp) y Puebla (-1.45 pp).

Estos cambios en la proporción del gasto en alimentos con respecto al ingreso corriente subrayan la necesidad de continuar con el monitoreo y comprensión de las dinámicas que afectan este rubro esencial, sobre todo en el contexto de alta inflación que persiste desde la segunda mitad de 2021. Asegurar que los hogares puedan satisfacer adecuadamente sus necesidades nutricionales es, por demás, fundamental. La alimentación no es solo una cuestión de subsistencia, sino un pilar para un desarrollo humano integral y saludable.

Cómo leer este gráfico: Esta gráfica muestra el cambio en el porcentaje del gasto en alimentos, bebidas y tabaco con respecto al ingreso corriente de los hogares mexicanos entre 2018 y 2024. Cada estado aparece listado verticalmente, con dos puntos conectados por una línea horizontal: el punto morado representa el porcentaje de 2018 y el punto verde representa el de 2024. Las líneas rojas indican disminuciones en la proporción del gasto destinado a estos rubros, mientras que las líneas azules señalan aumentos. Los porcentajes se muestran en el eje horizontal, donde valores más altos hacia la derecha indican que los hogares destinan una mayor proporción de sus ingresos corrientes a alimentos, bebidas y tabaco. El valor “Nacional” en rojo representa el promedio del país, mostrando una ligera disminución a nivel nacional y facilitando la comparación de cada entidad federativa con respecto a esta tendencia.

¿Cómo vamos en desigualdad?

Además de que la ENIGH es la encuesta a partir de la cual se construye la medición de pobreza multidimensional del CONEVAL, es la herramienta (parcial) que tenemos a nuestra disposición para conocer cuál es el estado de la desigualdad en el país.

Para conocer esta situación y su evolución, utilizamos diversas medidas de desigualdad, tales como el coeficiente de Gini, indicador más utilizado en la literatura económica, así como indicadores complementarios como las tablas sociales o de distribución que permiten contextualizar mejor la desigualdad de ingresos en el país.

Coeficiente de Gini

Coeficiente de GiniEl coeficiente de Gini es una medida de la distribución de ingreso en una población. Se expresa como un valor entre 0 y 1, donde 0 representa completa igualdad, mientras que 1 indica máxima desigualdad.

De acuerdo con los datos de la ENIGH, la desigualdad de ingresos en el país ha disminuido en años recientes, pues el coeficiente de Gini del ingreso total de los hogares pasó de ser 0.464 en 2016 a 0.401 en 2024. Sin embargo, es importante recordar que el subreporte de ingresos en las encuestas de ingresos de los hogares, en especial en los de mayores ingresos, sesga a la baja el cálculo del coeficiente de Gini, lo que genera la percepción de una menor desigualdad observada en el país. De hecho, tan solo con calcular el coeficiente de Gini con el ingreso per cápita de los hogares, es decir, dividiendo el ingreso total de los hogares entre el número total de habitantes en el hogar, obtenemos una medida de mayor desigualdad observada

Tablas sociales o de distribución

Debido a que el coeficiente Gini es una medida sintética, es decir, que en un número (el coeficiente) se concentra mucha información, es difícil entender la dimensión de la desigualdad en el país, o los cambios en la misma: una caída del coeficiente de Gini de 0.413 a 0.401 ¿qué significa?

Para entender mejor la evolución de la desigualdad en el país tenemos a nuestra disposición otras herramientas, como lo son las tablas sociales o de distribución, las cuales representan la distribución porcentual del ingreso corriente total en distintos grupos de la población.

Partiendo del acomodo de la población que hemos realizado a lo largo de este análisis, es decir, deciles de hogares, podemos observar que, de acuerdo con la ENIGH 2024, el decil X (10% con mayores ingresos) representa el 30.3% de los ingresos del país, mientras que los ingresos acumulados de la mitad de la población con menores ingresos (deciles I al V) representan el 23.3% de estos.

En 2016, el decil X acumulaba 36.4% de los ingresos, mientras que la mitad de la población con menores ingresos acumulaba 20.2%. 

Este resultado nos llevaría nuevamente a concluir que la desigualdad en el país está disminuyendo, pues los hogares de menores ingresos están acumulando más ingreso, mientras que los hogares de mayores ingresos (decil X) están acumulando menos. Sin embargo, por la subestimación de ingresos en la parte alta de la distribución de ingresos, dicho resultado debe tomarse con precaución. 

De acuerdo con el Consejo de Evaluación de la Ciudad de México (2023) el grado de subestimación tiene variaciones importantes, según el tipo de ingreso del que se trate; mientras que el ingreso reportado por remuneraciones es muy similar entre la ENIGH y las Cuentas Nacionales, la diferencia es mayor cuando se trata del ingreso derivado por negocios, y es muy elevada en los ingresos provenientes de la renta de la propiedad (que incluye el alquiler de casas, edificios, locales, intereses y rendimientos, entre otros). Recordemos que al desagregar los ingresos totales, la fuente de ingresos relacionada a rentas solo era relevante para el decil X de ingresos; no obstante, es también la fuente de ingresos más subestimada, por lo que para tener un mejor medida de la desigualdad observada en el país es necesario recurrir a metodologías como la del ajuste del ingreso de los hogares a través de Cuentas Nacionales.

Descargar

Te invitamos a visitar


ENIGH: Ingresos, gastos, pobreza y desigualdades

Medición de pobreza en 2024 baja a 29.6% de la población

Suscríbete a nuestro
newsletter

Enviamos nuestro boletín con la información económica más relevante, el análisis, los contenidos multimedia, la opinión de nuestros expertos, y más, todos los lunes.

Ver archivo