📆 Esta semana en México, ¿cómo vamos?   |   Martes 9 de junio: INPC, mayo 2026 / Puestos afiliados al IMSS, mayo 2026 (Actualización Semáfo)   |   Miércoles 10 de junio: Índice de Productividad Laboral 1T2026 (Actualización Sem�) / Indicador Mensual de la Actividad Industrial por Entidad Fed) / Balanza comercial de Mercancías , abril 2026 / Inflación EUA , mayo 2026   |   Jueves 11 de junio: Indicador Mensual de la Actividad Industrial , abril 2026 / Líneas de pobreza por ingresos, mayo 2026   |   Martes 16 de junio: Indicador Oportuno del Consumo Privado , mayo 2026 / Estadística de transporte urbano de pasajeros , abril 2026 / Reporte sobre las Economías Regionales, enero-marzo 2026   |   Descarga nuestro calendario económico aquí

#PublicaciónMCV

Es una historia del ingreso laboral

  • Un análisis de los datos de la Encuesta Nacional de Ingreso y Gasto de los Hogares 2024 en materia de ingreso
image
FOTO: GRACIELA LÓPEZ /CUARTOSCURO.COM

Con los datos de la Encuesta Nacional de Ingreso y Gasto de los Hogares (ENIGH) podemos analizar qué ocurrió con la distribución del ingreso en México entre 2018 y 2024. Para quienes no estén familiarizados con la ENIGH, se trata de la encuesta que realiza cada dos años INEGI para obtener información no sólo sobre el monto de ingreso de la población mexicana sino también sobre la composición del mismo, así como sus patrones de gasto. Se trata de una radiografía de la situación del país en materia de ingresos y gastos. Pero como toda radiografía, es necesario interpretarla para saber qué nos está diciendo. Este texto es parte de mi interpretación de los datos que vienen en la ENIGH en materia de ingresos.

Antes de iniciar, quiero hacer una serie de notas metodológicas sobre los resultados que verás a continuación. Primero, la definición de ingreso corriente de los hogares que utilizo en este texto considera el valor del ingreso laboral, el ingreso que las personas obtienen por sus rentas o dividendos, lo que reciben de transferencias del gobierno, del exterior o de otros privados, las jubilaciones y otros montos de ingreso no clasificados. No considera la renta imputada, mientras que INEGI sí lo hace 1. De igual forma, sólo considero ingresos monetarios dejando de lado los ingresos no monetarios 2. Tercero, yo considero el ingreso por persona en el hogar. Es decir, sumo los ingresos de todas las fuentes (menos las que ya mencioné) de todas las personas habitantes en el hogar y lo divido por el número de habitantes en el mismo 3. Esto nos permite tener una mejor idea de la disponibilidad de recursos por habitante en cada uno de los hogares. Y por último, todos los cálculos que realizo hacen referencia al total de la población, no al total de hogares 4. Habiendo hecho esas aclaraciones, sigamos.

El ingreso corriente per cápita se incrementó a lo largo de casi toda la distribución.

Una primera pregunta por responder es si el ingreso de la población mexicana se incrementó entre 2018 y 2024. La respuesta es un enfático sí. No sólo se incrementó el ingreso promedio de los hogares como ya apuntaba INEGI en el comunicado de prensa del día de ayer5, sino que cuando calculamos la evolución del ingreso promedio en cada tramo de la distribución, vemos un incremento en todas las posiciones, salvo en el caso del 1% de mayores ingresos en la ENIGH.

¿Por qué digo que lo podemos ver? Porque eso es lo que muestra el gráfico 1. La línea azul en el gráfico se llama la curva de incidencia del crecimiento, y muestra el cambio del ingreso promedio de cada segmento de la distribución de ingresos entre dos puntos en el tiempo. Para construirla, necesitamos ordenar a toda la población de quien tiene el menor ingreso corriente del hogar per cápita a quien tiene el mayor. Y luego, dividimos a esa población en 100 partes del mismo tamaño, cada una representando un 1% del total. Estas partes se llaman percentiles. El primer percentil representa al 1% de menores ingresos. El 100 percentil, al 1% de mayores ingresos. Y para cada percentil calculamos el ingreso promedio de sus miembros tanto en 2018 como en 2024. Lo que muestra la curva azul es cuanto varió ese ingreso promedio entre esos dos puntos en el tiempo.

Como puntos de referencia, la gráfica incluye otras dos líneas: la línea negra es el eje de referencia, e igual a cero. Y la línea roja representa el crecimiento del ingreso promedio de toda la población. Así, la línea azul nos dice cuanto creció el ingreso de cada centésima parte de la población ordenada según su nivel de ingresos. Por ejemplo, el 1% de menores ingresos vio sus ingresos crecer, en promedio cada año de 2018 a 2024 en un 4.5%. A su vez, el 1% de la población con un ingreso que lo pone justo en la mitad de todos vio crecer su ingreso 3.9% en promedio cada año entre 2018 y 2024. Como se puede apreciar, salvo por el 1% más alto, todos los demás puntos de la línea azul están por encima de la línea negra, lo que implica que el ingreso de todo de ese segmento de la población creció. Esta, me parece, es una buena noticia.

Como expliqué arriba, cuando hablamos del ingreso corriente de los hogares en realidad nos referimos a la suma de los distintos ingresos que reciben los miembros del hogar. Dado esto, ¿cuál es el tipo de ingreso que más contribuyó al crecimiento del ingreso corriente por habitante de los hogares? Esa pregunta la podemos responder con una versión modificada de la curva de incidencia del crecimiento. En lugar de usar la curva del crecimiento promedio anual, se usa la que muestra el crecimiento acumulado entre 2018 y 2024. Con ese dato, y usando una descomposición matemática de la tasa de crecimiento que nos permite obtener la participación de cada uno de los componentes6 es que construí la gráfica 2:

La gráfica muestra que la fuente de ingreso que más contribuyó al crecimiento en el ingreso de los hogares a lo largo de toda la distribución fueron los ingresos laborales. Y la contribución no es trivial: para todos los percentiles de la distribución, el comportamiento del ingreso laboral explica en buena parte el comportamiento del ingreso total, rondando tasas de crecimiento acumulado de más del 20% en el periodo para la mayor parte de la población. Este resultado es consistente con los patrones de ocupación y empleo que se observaron en el mercado laboral desde el fin de la pandemia: altas tasas de ocupación y crecimiento en el ingreso laboral de los hogares mexicanos, ambos registrados en la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo7. De igual forma, es consistente con lo observado en las cuentas nacionales respecto al incremento de la participación de los salarios en el Producto Interno Bruto. Hasta aquí, no hay sorpresas.

Lo que resulta un poco sorpresivo8, es que para los hogares de menores ingresos (los que pertenecen al 1er decil de la distribución) la contribución de los programas sociales al crecimiento de su ingreso total fue de hecho negativa. Es decir, este grupo de la población vio caer los ingresos que recibía por parte de los programas sociales entre 2018 y 2024, siendo la caída mayor entre los hogares más pobres (los percentiles 1-5). Fue gracias a que su ingreso laboral creció muy por encima de esa caída y a que el ingreso de las otras fuentes también creció, que ese segmento de la población no experimentó una caída en sus ingresos totales. Este resultado debe obligar a un replanteamiento serio de la política social, en tanto que supone que el cambio que ocurrió en 2018 hizo de ésta un instrumento menos efectivo para la reducción de la pobreza extrema.

En su conjunto estos dos resultados deberían enterrar dos percepciones que han pululado en redes desde hace tiempo. Por un lado, que el incremento en los ingresos es principalmente fruto de los incrementos en los montos destinados a los programas de transferencias. Esto es falso, el principal factor que explica el incremento en el ingreso de los hogares es el incremento del ingreso laboral, es decir, el fruto del trabajo de los hogares. No sólo eso, en el caso de los hogares más pobres los cambios en la política social tuvieron un efecto negativo en el bolsillo de las personas. Segundo, que el incremento en los ingresos no fue generalizado. La evidencia muestra que sólo en el caso del 1% de mayores ingresos ocurrió una contracción de ingresos. Esta no es sólo una historia del ingreso promedio, es de toda la distribución.

¿Qué implican estos resultados para la distribución del ingreso en México?

De la figura 1 es posible dar una respuesta cualitativa a la pregunta de arriba: dado que el ingreso de los percentiles de menores ingresos se incrementó mucho más que el ingreso de los percentiles de mayores ingresos, la distancia relativa entre ambos se redujo. Dicho de otra forma, se redujo la desigualdad de ingresos entre 2018 y 2024.

La pregunta entonces es ¿cuánto se redujo la desigualdad de ingresos? Para ello primero hay que calcular la magnitud de esta y el indicador más para hacer eso es el coeficiente de Gini. El coeficiente de Gini calcula la diferencia promedio en el ingreso entre todos los miembros de una sociedad como proporción de la media. Mientras mayor sea la diferencia promedio, mayor es el coeficiente de Gini. El límite es que el coeficiente de Gini sea igual a 1, que corresponde a la situación en que una persona tiene todo el ingreso y el resto nada. A su vez, el límite inferior es 0, que corresponde a la situación donde todos tenemos el mismo ingreso.

Con eso en mente, en la tabla 1 en los primeros renglones presento los valores del coeficiente de Gini para 2018 y 2024. Como ya anticipaba cualitativamente el resultado del gráfico 1, la desigualdad de ingresos se redujo. ¿Cuánto? Alrededor de 3.6 puntos porcentuales, siendo este cambio estadísticamente significativo. Vale la pena enfatizar que esta reducción de la desigualdad se da en un contexto de incremento generalizado del ingreso, donde los ingresos de las personas más pobres se incrementaron en una mayor proporción que aquellas de mayores ingresos (las cuales, con la excepción del 1% de mayores ingresos, también experimentaron un incremento en sus ingresos). Esto debería enterrar la idea de que la reducción en la desigualdad se dio por un empobrecimiento generalizado…la realidad es exactamente lo opuesto.

¿Qué fuente de ingreso es la que más contribuye a la desigualdad en el ingreso corriente de los hogares mexicanos? Para contestar esa pregunta hay que recurrir a una descomposición del Gini según la contribución de cada fuente de ingreso. Si bien hay varias opciones para ello, la que a mi parecer es más intuitiva es la propuesta por los economistas Robert I. Lerman y Shlomo Yitzhaki en 19859. Esta descomposición hace uso de la participación del ingreso proveniente de cada fuente de ingresos en el ingreso total (es decir, cuanto representa cada tipo de ingreso del ingreso total) y del coeficiente de concentración de la fuente de ingreso en la distribución general. El coeficiente de concentración lo que nos dice es la magnitud en que se concentra, por ejemplo, el ingreso laboral, entre los más ricos o más pobres clasificados según la suma de todos sus ingresos. Si es negativo, nos quiere decir que ese tipo de ingreso se concentra entre los más pobres. Mientras más positivo, mayor es su concentración entre los de mayor ingreso.

La comparación de los coeficientes de concentración entre 2018 y 2024 nos confirma lo que ya nos anticipaba la descomposición de la curva de incidencia del crecimiento: los ingresos por programas sociales pasaron de estar concentrados entre la población de menores ingresos totales a estar dispersos en toda la población. En el caso del resto de tipos de ingreso se puede observar que estos redujeron su concentración en las partes superiores de la distribución de ingreso, lo que va de la mano de la reducción del coeficiente de Gini que mencioné líneas arriba.

Una ventaja de la descomposición de Lerman-Yitzhaki es que permite calcular la elasticidad del coeficiente de Gini ante cambios en el monto de cada uno de los tipos de ingreso. Es decir, cuanto varía el coeficiente de Gini ante un incremento de los distintos tipos de ingreso. Eso también cambió entre 2018 y 2024. En particular, la reducción en el coeficiente de concentración del ingreso laboral se tradujo en un incremento en la elasticidad Gini-ingreso laboral, de tal forma que un incremento de 1% en ese tipo de ingreso hoy se traduce en una reducción de 4% del coeficiente de Gini, cuando en 2018 era de 3.6%. En cambio, en el caso de las transferencias, esto no cambió, señalando la falta de potencia redistributiva de los actuales programas de transferencias.

Quiero cerrar este texto hablando de otro componente de ingreso que es importante: los ingresos derivados de rentas y utilidades. Este tipo de ingreso representa poco en el total de ingreso presente en la ENIGH (6-7%) y es el que tiene un mayor grado de concentración en la parte superior de la distribución del ingreso, tanto en 2018 como en 2024. Si volteamos a ver al PIB, es decir, a todo el ingreso que genera la economía en un año, vamos a encontrar que este tipo de ingreso (el derivado de la posesión de bienes de capital) representa, como mínimo, alrededor de 40% del producto. ¿Por qué la diferencia? Porque la ENIGH tiene una subestimación crónica de ese tipo de ingreso. Si comparamos los ingresos de la ENIGH con los del PIB, vamos a encontrar que, si bien la ENIGH captura relativamente bien el peso del ingreso laboral en la economía, no logra capturar adecuadamente el tamaño del ingreso derivado de la tenencia de bienes de capital.

¿Por qué pasa esto? Por el alto grado de concentración de ese tipo de ingreso. Ese alto grado de concentración implica que sólo muy pocas personas tienen ese tipo de ingreso y quienes lo tienen están en la parte más alta de la distribución. El que sean pocos tiene como consecuencia que la probabilidad de que sean seleccionados en la muestra sea muy pequeña (esto no es un error, es porque así funcionan las muestras representativas). Y si por casualidad son seleccionados, la probabilidad de que tomen la entrevista también es baja…porque dado que son muy pocos sería relativamente sencillos identificarlos en la muestra y romper el anonimato. De ahí que en años recientes se haya buscado la forma de corregir esta subestimación en la ENIGH mediante distintos métodos de ajuste para tener una idea más cercana de la “verdadera” distribución del ingreso en México.

¿Esto que implica para los resultados que presenté arriba? Para esos resultados, nada. Para cómo los interpretamos, mucho. Lo que podemos decir es que la desigualdad en el ingreso representado en la ENIGH (que es primordialmente el ingreso laboral) se redujo en el periodo de 2018 a 2024. Sin embargo, se requiere ajustar esta ENIGH por la subestimación del ingreso de capital para poder hacer una afirmación más sólida, dada la subestimación del ingreso de capital en la encuesta. Sin embargo, lo reportado por INEGI en términos de la participación de los salarios en el producto10 da pie a pensar que aún después de esos ajustes, veremos una reducción en la desigualdad de ingresos en el país, aun cuando el nivel siga siendo muy alto.

Te invitamos a leer este artículo y más en el substack de Luis Monroy.

Notas al pie:

1. La renta imputada es el ingreso que técnicamente una persona obtiene por vivir en un hogar que de su propiedad. Es decir, es lo que en teoría se paga a si misma por habitar en su hogar. Esto se puede interpretar como lo que el hogar recibe por los servicios de vivienda en términos monetarios. El valor de este componente es calculado por INEGI a partir de las características del hogar. La razón por la que lo excluyo es porque deseo concentrarme en lo que ocurre con los ingresos monetarios directamente recibidos por el hogar. Sin embargo, vale la pena señalar que los resultados de los que hablo en este texto se sostienen cualitativamente aun cuando se incluye en la definición de ingreso a la renta imputada del hogar.

2. Los ingresos no monetarios son los pagos en especie que reciben los hogares. Son particularmente prevalentes en el ámbito rural, ya que incluye la producción de autoconsumo. Al igual que la renta imputada, el valor monetario de estos ingresos es calculado por INEGI.

3. Este concepto de ingreso busca reflejar la disponibilidad de recursos en un hogar dada la cantidad de personas que habitan en él, sin tomar en cuenta la posible existencia de economías de escala al interior de los hogares. Si se quiere considerar este segundo punto, se necesita usar una escala de equivalencia

4. Las cifras originales de la ENIGH reportadas en el comunicado de prensa de INEGI (disponible acá) se refieren a hogares y no a personas. Para expandir a nivel persona es necesario ajustar los factores de expansión de los microdatos multiplicando el factor de expansión de hogares por el número de personas en el hogar.

5. El comunicado de prensa está disponible acá.

6. La descomposición es la siguiente: Sea Y el ingreso total de los hogares, y A y B componentes del mismo tales que Y=A+B en todos los periodos. Entonces, podemos escribir la tasa de crecimiento del ingreso de la siguiente forma.

7. Si tomamos la brecha laboral, la medida más amplia de desempleo que se tiene, ésta se encontraba a finales de 2024 en el nivel mínimo observado desde que 2005, fecha en que ocurrió el primer levantamiento de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo. Este dato y la evolución del ingreso laboral registrado en la ENOE se pueden encontrar en el sitio de México Cómo Vamos (acá). Se los recomiendo mucho para dar seguimiento a la coyuntura económica mexicana.

8. Aunque no tanto si tomamos en cuenta los hallazgos de Fernanda Márquez, Susan Parker y Tom Vogl en este artículo sobre los efectos de la transición del componente de educación de PROSPERA a las Becas Benito Juárez.

9. Para no hacer el cuento largo, Lerman y Yitzhaki muestran que el coeficiente de Gini es la suma, para todas las fuentes de ingreso, del producto de la participación de la fuente de ingreso en el ingreso total (s_k), el pseudo-Gini de dicha fuente de ingreso (G_k), y la correlación del Gini con el Gini total para esa fuente de ingreso (r_k). Formalmente esto puede expresarse como:

El producto del pseudo Gini y de la correlación de Gini es también conocido como el índice de concentración de la fuente de ingreso k en la distribución de ingreso total. Para más detalles, el artículo de Lerman y Yitzhaki se puede encontrar acá

10. Ver acá https://www.inegi.org.mx/temas/pibti/

Suscríbete a nuestro
newsletter

Enviamos nuestro boletín con la información económica más relevante, el análisis, los contenidos multimedia, la opinión de nuestros expertos, y más, todos los lunes.

Ver archivo