
Alrededor de la mitad de las mujeres (49%) que no buscan empleo señalan que la razón para no trabajar es porque son principalmente cuidadoras. Tres de cada cuatro personas cuidadoras son mujeres.
En hombres, la principal razón para no trabajar es atribuible a su edad o aspecto -indican que no los aceptarían en un trabajo- (28%), y que se encuentra recuperándose de una enfermedad o accidente (28%)… y por tanto, son personas que necesitan cuidados que generalmente otorgan las mujeres (INEGI, ENOE, 4T2025).

En México, las mujeres que se unen acaban cuidando: 75% de las mujeres cuidadoras principales están casadas (46%) o en unión libre (28%). Las mujeres dedican más del DOBLE horas al trabajo no remunerado que los hombres; esto “explica por qué la participación laboral femenina se mantiene estancada alrededor del 45 %, muy por debajo del promedio de los países de la OCDE” (Nexos, 2026).
Las mujeres cuidadoras reportan importantes afectaciones personales: 39% cansancio, 32% menos sueño, 23% irritabilidad, 16% depresión y 13% afectaciones físicas; en hombres cuidadores destacan menos sueño (17%), cansancio (15%) e irritabilidad (7%) (INEGI, ENASIC, 2022).
A mayor número de hijos, menores ingresos promedio de las mujeres, y el ingreso de los hombres, en promedio, siempre es mayor al de las mujeres, con o sin hijos (ENIGH, 2024).
“La demanda por flexibilidad en el trabajo femenino suele presentarse como una ventaja que buscan las mujeres para cumplir con su rol de madre, hija o esposa, pero en realidad es precariedad cuando no se ofrecen alternativas. […] Un tercio de los hogares están encabezados por mujeres; […] y viven con mayor dependencia de otros ingresos, como remesas o programas sociales.Trabajar de forma independiente con frecuencia no es el tránsito a la conciliación entre cuidados y empleo, sino el sometimiento a dobles jornadas y bajos ingresos: ocupaciones económicas en horarios fragmentados y mal retribuidas, más la crianza y los cuidados por otras sesenta horas semanales dentro del hogar y sin paga. Claramente es un problema colectivo y no un entuerto personal de las mujeres. Es un subsidio al Estado y a las empresas por parte de quienes cuidamos y habilitamos la vida dentro del hogar” Sofía Ramírez Aguilar (2026). El uso del tiempo y la crianza, Nexos.














