México ¿Cómo vamos?
Columnas Animal Político
Cambiando de tema rumbo al 2018

Por: Luis Sánchez Mier

 
07 de Febrero del 2017

Artículo publicado en el blog de México, ¿Cómo Vamos? en Animal Político.

Cambiando de tema rumbo al 2018

Por: Luis Sánchez Mier

La incertidumbre externa nos obliga a exigir a la clase política propuestas claras y concisas que generen certidumbre económica, política y jurídica.

Nuestros últimos ciclos electorales, locales y federales se caracterizaron por la ambigüedad de las propuestas y por la evasión de los aspirantes a tomar posturas claras y formular políticas específicas. Hoy, las campañas nos invitan a elegir basados en el carácter de las personas, no en su capacidad de gobernar. Esto tiene que cambiar.

El próximo ciclo electoral debe ir más allá de los bots, los spots y los debates acartonados. Es necesario contar con nuevos canales que nos permitan consultar y comparar propuestas y posturas concretas que nos permitan evaluar su factibilidad y posibles resultados.

Para fijar ideas y fomentar la discusión propongo una campaña en donde los aspirantes presidenciales (y a otros cargos públicos) tengan acceso a una plataforma en que hagan pública una lista de objetivos y políticas públicas específicas que permitan alcanzarlos. Cada propuesta de política pública o iniciativa legislativa estaría acompañada de un calendario e indicadores observables por el público que permitieran juzgar el éxito de la propuesta.

En el espíritu de la campaña #3de3, la plataforma podría solicitar a cada aspirante una política específica para alcanzar cada una de nueve metas. Estas metas podrían surgir de la sociedad civil o de los aspirantes mismos lo cual nos daría una idea de sus prioridades, información valiosa en sí misma.

Dos ejemplos recientes muestran el costo jurídico y económico de la ambigüedad.

El primero es la postura frente al libre comercio. De acuerdo a quién preguntemos, el TLCAN salvó o condenó a la economía mexicana. La postura de los opositores históricos al tratado es prácticamente la misma que la de sus opositores actuales en EE.UU., apela al mercantilismo, el nacionalismo y la desconfianza del exterior. Desde luego, en las últimas semanas el TLCAN se ha vuelto mucho más popular entre la clase política. ¿Cómo saber si esto es oportunismo o un cambio de postura? Vale la pena saber si los aspirantes consideran que la libertad comercial es un derecho; si realmente identifican a las poblaciones afectadas negativamente por la apertura comercial y tienen planes para ayudarles; si promoverán nuevos tratados y con qué países; y si, contrario a los deseos de grupos empresariales, estarían de acuerdo con eliminar unilateralmente todas la restricciones a las importaciones en beneficio de los consumidores. Que tanto valga la pena invertir en México depende crucialmente de las respuestas a estas preguntas.

El segundo ejemplo es el debate sobre el matrimonio igualitario. A partir de la resolución de la SCJN el matrimonio igualitario es legal en todo el país. Sin embargo en la mayoría de los estados las parejas contrayentes del mismo sexo necesitan un amparo para obtener este derecho. La iniciativa presidencial que resolvería esta desigualdad jurídica fue desechada por el legislativo. Durante esa discusión, miembros de la clase política, de la derecha y la izquierda intentaron conciliar su rechazo a la iniciativa con su responsabilidad de defender el Estado laico establecido por la Constitución. Preguntas cuyas respuestas desconocemos en varios casos: ¿su oposición a la iniciativa es debida a sus creencias religiosas?, si este es el caso ¿su defensa de la Constitución se limita a lo que no entre en conflicto con ellas?, ¿cree usted que los derechos humanos son sujetos de plebiscito o consulta? ¿cómo justifica esto?, como ciudadano ¿cómo votaría usted en ese plebiscito? La certidumbre jurídica de un sector importante de la población depende de las respuestas.

Se ocurren muchas preguntas más: ¿cómo garantizar los derechos de los inmigrantes centroamericanos?, ¿cómo erradicar la tortura?, ¿cómo despolitizar el combate a la pobreza?, etc.

Esta propuesta no es de ninguna manera una invitación a limitar aún más la libertad de expresión antes y durante las campañas electorales (cómo lo hace ya el Instituto Nacional Electoral). Al contrario, lo que hace falta es más y mejor discusión. Los riesgos de la demagogia y el populismo son evidentes, hoy más que nunca. Las mexicanas y los mexicanos merecemos más.

 

Luis Sánchez Mier es licenciado en Economía por el ITAM y doctor en Economía por la University of Minnesota. Es profesor de tiempo completo en la Universidad de Guanajuato. Forma parte del grupo de expertos de @MexicoComoVamos.

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