📆 Esta semana en México, ¿cómo vamos?   |   Lunes 22 de junio: Encuesta Citi México   |   Martes 23 de junio: Indicador Global de la Actividad Económica , abril 2026   |   Miércoles 24 de junio: INPC 1a quincena, junio 2026 (Actualización Semáforo MCV d)   |   Jueves 25 de junio: Indicadores de ocupación y empleo , mayo 2026 / Anuncio de política monetaria   |   Viernes 26 de junio: Balanza comercial de Mercancías , mayo 2026   |   Domingo 28 de junio: Día Internacional del orgullo LGBTIQ+   |   Descarga nuestro calendario económico aquí

#BlogAnimalPolítico

Lento y desigual progreso de México

  • Con 70 % de avance, México está en el lugar 72 de 167 países en el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), a 10 años de su lanzamiento. El objetivo en el que muestra mejor dinámica es el 1, relacionado con la eliminación de la pobreza, y el peor es el 13, relacionado con la acción climática, y el 16, que trata sobre paz, justicia y fortaleza de las instituciones.
image
FOTO: MOISÉS PABLO/CUARTOSCURO.COM

El pasado 24 de junio se presentó el “Reporte de Desarrollo Sostenible 2025” (publicado en inglés como “Sustainable Development Report”), cuyos objetivos requirieron -hace 10 años-la negociación entre 193 países y diversos organismos internacionales.

Curiosamente no despertó el interés que debería ni entre los medios ni entre las autoridades de México, contrario de lo que pasó con el “Reporte Mundial de la Felicidad”, también compilado y difundido por la “UN Sustainable Development Solutions Network”.

Quizás eso tenga que ver con que en este caso México carece de resultados espectaculares y avances sobresalientes o a que no escaló muchas posiciones en la tabla. Por supuesto, también puede tener que ver con la complejidad intrínseca de los 17 ODS, o con la espera a la publicación de los resultados de la reunión de julio de 2025 del Foro Político de Alto Nivel, que es el órgano de la ONU que le da seguimiento anual a la Agenda 2030.

Con 70.8 % de avance, México está en el lugar 72 de 167 países en el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), a 10 años de su lanzamiento. De conformidad con el reporte, el 36.3 % de sus indicadores están logrados o van en ruta de lograrse para el 2030, mientras que 32.5 % muestran un avance limitado y 31.3 % está empeorando.  El objetivo en el que muestra mejor dinámica es el 1, relacionado con la eliminación de la pobreza.  En contraste, se reporta una tendencia decreciente en el objetivo 13, relacionado con la acción climática, y en el objetivo 16, que trata sobre paz, justicia y fortaleza de las instituciones. Los restantes 14 objetivos están estancados o con avances modestos.

Además, en México, fuera del “Objetivo 1: Poner fin a la pobreza”, en los restantes 16 objetivos se observan tanto indicadores encaminados a lograr el nivel esperado para 2030 como indicadores que están en franco retroceso.  Así, podemos identificar contrastes como los siguientes:
Se avanza en la reducción de la pobreza, pero se retrocede en cuanto a la razón de estatura a edad de los niños.

  • Se avanza en reducción de la mortalidad de niños menores de cinco años, pero aumenta la incidencia de tuberculosis.
  • Se avanza en la matriculación en educación secundaria, pero se retrocede en el puntaje en la prueba PISA.
  • Se avanza en la razón de años de estudio de mujeres a hombres, pero la brecha salarial de género se mantiene.
  • Se avanza en población con acceso a agua potable, pero se retrocede en extracción de agua dulce.
  • Se avanza en el porcentaje de población ocupada, pero se mantienen bajos niveles de cumplimento de los derechos laborales.
  • Se avanza en porcentaje de población que usa internet, pero se retrocede en solicitudes de patentes.
  • Se avanza en el acceso al agua en las ciudades, pero se retroceder en concentración de partículas de 2.5 micrómetros o menos.
  • Se avanza en proporción de poblaciones de peces cuyos niveles son biológicamente sostenibles, pero se agudiza el problema de peces capturados mediante pesca de arrastre o dragado.
  • Se avanza en reducir la deforestación importada, pero se retrocede en términos del índice de lista roja de supervivencia de especies.
  • La exportación de armas se mantiene en niveles aceptables, pero se retrocede en el control efectivo del crimen.
  • Se avanza en el índice de desempeño estadístico, pero se retrocede en el gasto de gobierno en educación y salud, como porcentaje del PIB.

En conjunto, el avance ha sido inferior a lo deseado, pero con progreso continuo y estable.  Sin embargo, sigue habiendo muchos claroscuros y pendientes acumulados.  Con el “Plan México”, el país se ha propuesto estar “entre las diez economías más grandes del mundo”, que de por sí es ambicioso, aunque un objetivo de mayor alcance en términos de progreso nacional sería quedar entre los diez países con más avance en los ODS.

En el reporte se le reconoce a México un avance importante en materia de atención a la pobreza, medida en términos de ingreso, para los cuales se usan umbrales internacionales relevantes pero muy poco exigentes, de manera que incluso si se logra reducir a cero el porcentaje de población debajo de esas líneas, el problema de la pobreza no se habrá desterrado.  De los tres indicadores relativos a pobreza, hay uno en el que México sigue muy rezagado, que es el relacionado con el porcentaje de la población cuyos ingresos caen por debajo de la mediana, reflejando la persistencia de elevados niveles de desigualdad económica.  Próximamente el INEGI dará a conocer las cifras de pobreza multidimensional a 2024, que seguramente mostrarán reducciones adicionales a la registradas entre 2018 y 2022, las cuales habrá que valorar en el marco más amplio de logros, pendientes y retrocesos del país.

Resolver de fondo el problema de pobreza y desigualdad requiere que el aparato económico sea más eficiente e incluyente, para que tanto los aumentos de las remuneraciones al trabajo como los recursos públicos destinados a propósitos sociales tengan una base más firme, amplia, segura y duradera.  Para hacerlo en el marco de los ODS se requiere además que ello se logre en armonía con el medio ambiente y la biodiversidad, con trabajo decente, educación, salud y oportunidades de desarrollo en un marco de paz y justicia para todas las personas.

Más allá de los claroscuros, México ha acumulado rezagos e incluso regresiones en el objetivo 16, referido a “paz, justicia e instituciones fuertes”.  Así, se reportan retrocesos en indicadores de “homicidios”, “control eficaz del crimen organizado”, “percepción de corrupción”, “libertad de prensa”, “acceso y asequibilidad de la justicia” y la “medida en la que las expropiaciones son lícitas y están adecuadamente compensadas”.

Adicionalmente se muestra estancamiento en términos de “oportunidad de los procedimientos administrativos” y en el “número de personas detenidas o en prisión”.  Hay retos a lo largo de los 17 ODS, pero la concentración de pendientes en materia de desarrollo institucional muestra que este es un tema en el que hay que redoblar los esfuerzos.  Queda por ver si la reciente reforma constitucional al Poder Judicial, cuyas consecuencias aún no alcanzan a reflejarse en el reporte 2025, termina por facilitar o por complicar estos esfuerzos.

Conclusiones

Las discusiones sobre progreso suelen abordar el tema en parcialidades, como si se mirara desde aspilleras, de manera que las visiones panorámicas y holísticas son muy escasas.  En algunos casos el énfasis se hace en la pobreza y la desigualdad, en otros en el crecimiento económico o en la fortaleza de las instituciones o en la equidad de género o en la contaminación del entorno, la biodiversidad o el cambio climático, etcétera, pero pocas veces se mira a “todo en todas partes al mismo tiempo”.

Los ODS tienen la virtud de poner juntos muchos de los temas más relevantes para el progreso intergeneracional de la humanidad.  Explícitamente reconocen que muchos de los principales problemas requieren de la acción concertada de los países para su logro.  La cooperación internacional es un ingrediente para la paz y en eso los ODS logran un punto adicional a su favor.  Tener todos los objetivos a la vista ayuda a cobrar conciencia de los costos normalmente ocultos del crecimiento económico, al tiempo que ponen en evidencia las penurias asociadas a la pobreza y el subdesarrollo.

Por cierto, la construcción de rankings, como el presentado en el Reporte de Desarrollo Sostenible 2025, es apenas una aproximación que simplifica, tal vez demasiado, un tema de naturaleza compleja y que en ese sentido sirve tan solo como una primera aproximación, pero que queda lejos de permitir análisis profundos.

Una virtud de todo este sistema es que permite una mirada con criterios homogéneos con los que se tiene un compromiso, aunque sea moral o reputacional, que ayuda a contener los impulsos de algunos gobiernos nacionales carentes de un interés real en la sostenibilidad del progreso y con un énfasis desmedido en la rentabilidad política de corto plazo, a vender a sus bases la ilusión del progreso sostenido exclusivamente en alguna dimensión, como si fuera la única importante, ya sea el crecimiento económico o el combata a la pobreza, o algo por el estilo, a costa de varias de las otras dimensiones relevantes, como la fortaleza institucional o la biodiversidad o el acceso a la justicia o el deterioro de la biodiversidad, por ejemplo.

Otro mensaje es que, a juzgar por lo que nos dicen los datos, el modelo a seguir para el desarrollo en el mundo está más cercano a lo que ocurre en Finlandia o en Suecia que a lo que solemos tener más a la vista en Estados Unidos.

Los ODS combinan lo urgente con lo importante y no son perfectos, pero sirven razonablemente bien para atender al propósito para el cual fueron creados.  Conviene entonces, tenerlos muy presentes para reconocer los avances nacionales, regionales y globales que en ellos se reflejen y afinar las estrategias para atender los rezagos en su cumplimiento.  Al mostrar luces y sombras ayudan a matizar y contener los discursos políticos tan polarizados que dominan en la actualidad, con los que se tiende a ver o todo muy positivo o todo muy negativo.  Ayudan también a identificar las áreas de oportunidad, poniendo a todos los países a la vista en un aparador mundial, al tiempo que le dan estabilidad a una agenda planetaria para no dejar a nadie atrás, que mucho bien hace a la humanidad y a su entorno.

Te invitamos a leer este artículo en Animal Político.

*Este artículo es la segunda parte de la serie del autor sobre los Objetivos de Desarrollo Sostenible. La primera parte se titula “Lento y desigual progreso del mundo” y fue publicada por Animal Político el 24 de julio de 2025.

Gerardo Leyva (@GerardoLeyva14) es economista especializado en bienestar, pobreza y crecimiento económico. Tiene un doctorado por la Cornell University.  Dirigió el área de investigación del INEGI durante 15 años, fue asesor de tres presidentes del INEGI y estuvo a cargo de los censos, encuestas y registros administrativos referidos a unidades económicas que produce dicho Instituto. Actualmente es Coordinador del Laboratorio Interdisciplinario de Encuestas y Datos Sociales de la Universidad Iberoamericana y y forma parte del grupo de Expertos México, ¿cómo vamos?

Suscríbete a nuestro
newsletter

Enviamos nuestro boletín con la información económica más relevante, el análisis, los contenidos multimedia, la opinión de nuestros expertos, y más, todos los lunes.

Ver archivo