En abril de 2026, la Inversión Fija Bruta (IFB) mostró un avance anual de 5.1%, rompiendo una racha de 19 meses consecutivos con caídas anuales de acuerdo con datos del INEGI.

En su comparación mensual, la inversión total aumentó 4.0%.

La inversión privada y la pública mostraron variaciones mensuales positivas, con 4.59% y 0.47% respectivamente.

Respecto a su variación anual, la inversión pública incrementó en 6.38% y la privada 4.94%. Aunque desde inicio de 2025 las variaciones de ambas se mantuvieron en terreno negativo, fue hasta el inicio de 2026 que la variación en la inversión pública y privada recuperó dinamismo.

El desempeño anual refleja un entorno prolongado de debilidad en uno de los principales motores del crecimiento económico, en una tendencia a la baja desde su último máximo registrado en julio de 2024. Sin embargo, en abril registró un repunte que lo sitúa en niveles cercanos a los de 2024.

Por componentes, los gastos en maquinaria y equipo aumentaron 2.0% mensual y 0.9% anual. La construcción avanzó en ambas comparaciones, 6.5% respecto a marzo y 8.8% a tasa anual. Al interior de este último, la construcción residencial creció 16.7% anual, su mayor tasa desde octubre de 2023.

La inversión, junto con el consumo privado, es uno de los principales componentes de la demanda interna. En abril de 2026, ambos han tenido un desempeño débil en el año, pero el avance en abril contribuye a cerrar la brecha entre ambos componentes.

La inversión es el principal motor de crecimiento económico. El desempeño de este indicador en abril es una buena noticia, sin embargo se deben tomar medidas para que estos resultados no sean solo un dato aislado sino una prioridad para recuperar dinamismo económico. Entre los retos clave para lograr lo anterior está atender la falta certeza jurídica y la disponibilidad de energía.
















