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Diez acciones para mitigar el problema del ahorro para el retiro en México

  • Promover la formalidad, inscribir a las personas trabajadoras en Planes de ahorro para el retiro voluntario con registro automático y opción de salida, y consolidar el Sistema Nacional de Cuidados son parte de las 10 acciones propuestas para mitigar el problema del ahorro para el retiro.
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El ahorro para el retiro es un problema público donde el gobierno está interesado en tener unas finanzas públicas sostenibles y los individuos buscan obtener una pensión óptima para la vejez. En el estudio México, ¿cómo vamos con el ahorro para el retiro? en colaboración con Vanguard proponemos diez acciones para mitigar el problema del ahorro para el retiro con el fin de cambiar el statu quo y promover un cambio social en beneficio de las personas y su jubilación.

En el diagnóstico del estudio analizamos que las personas en México sí ahorran, pero no necesariamente de manera óptima. Seis de cada diez individuos de 18 a 70 años de edad ahorran activamente 1 aunque los mecanismos que utilizan son predominantemente informales (52.4 %) y no instrumentos financieros formales (20.8 %) que promueven los rendimientos y evitan perder el poder adquisitivo del dinero, en especial, en el contexto inflacionario que vive el país actualmente (ENIF, 2021). 2

Además, las personas no estamos ahorrando de manera voluntaria para la vejez y la brecha de género en la proporción de cuentas de ahorro para el retiro o AFORE es enorme. De las personas que tienen mecanismos formales, sólo 2.6 % de los hombres y 2.8% de las mujeres destinan recursos para el retiro. Y, para el caso de los ahorradores en instrumentos informales el escenario es peor: 1.6 % y 0.6 % de los hombre y mujeres, respectivamente, ahorran para la vejez (ENIF, 2021). En cuanto al total de personas con una cuenta de ahorro para el retiro o AFORE (39.1 %), la brecha de género es de 18.1 puntos porcentuales en donde 48.8 % de los hombres y 30.7 % de las mujeres tienen una AFORE (ENIF, 2021).

Por lo anterior, la tasa de reemplazo 3 deseable, que está entre 70 y 85 % de los ingresos previos a la jubilación (Vanguard, 2019), está lejos de ser real para los mexicanos y en especial para las mexicanas. Y a pesar de que la última reforma a la Ley de los Sistemas de Ahorro para el Retiro (DOF, 2020) mejoró el escenario de las pensiones para todos los trabajadores formales (con menos semanas de cotización para recibir una pensión, mayores aportaciones obligatorias para los empleadores en las cuentas de ahorro para los trabajadores y mayor monto promedio en la pensión mínima garantizada), quedan muchas acciones por realizar y jubilarnos con mejores pensiones.

En este sentido, las diez principales recomendaciones de política pública para mejorar la tasa de reemplazo son las siguientes:

Acción 1. Promover la formalidad disminuyendo las barreras de entrada como los costos, requisitos y trámites de pequeños negocios (OIT, 2015).

Acción 2. Fomentar la educación y el desarrollo de competencias desde edad temprana ya que son variables correlacionadas con el empleo formal (OIT, 2015).

Acción 3. Fortalecer el sistema de ahorro para el retiro con una sola organización rectora de la política del ahorro (CONSAR, 2022), permitiendo la portabilidad de las contribuciones obligatorias o voluntarias en cuentas públicas o privadas (OCDE, 2015) y simplificando los trámites administrativos para abrir, cambiar o cerrar cuentas de ahorro. 

Acción 4. Además, para las personas que trabajan en el mercado laboral formal, se sugiere inscribir a los trabajadores en Planes de ahorro para el retiro voluntario con registro automático y opción de salida (opt-out) que consisten en utilizar la economía del comportamiento para que con base en incentivos (nudges) se eliminen puntos de fricción en la creación de ahorro para el retiro y las personas ahorren voluntariamente un porcentaje de su salario (Vanguard, 2022 y Thaler y Benartzi, 2004).

Acción 5. Para las personas que fluctúan entre el mercado laboral formal e informal y que tienen una cuenta de ahorro para el retiro o AFORE, se sugiere promover la educación financiera y la cultura de ahorro.

Acción 6. Utilizar la tecnología y las aplicaciones como AforeMóvil para que los trabajadores realicen aportaciones voluntarias a su cuenta de ahorro para el retiro.

Acción 7. Para quienes no cuentan con una cuenta de ahorro para el retiro, se propone la inscripción automática a las AFORES con trámites gubernamentales, por ejemplo, vinculando el trámite del Registro Federal de Contribuyente (RFC) o Clave Única de Registro de Población (CURP) a la apertura de una cuenta de ahorro para el retiro.

Acción 8. Flexibilizar los criterios para que las personas trabajadoras informales puedan cotizar en la seguridad social y obtener una cuenta de ahorro para el retiro o AFORE (CEPAL, 2021).

Acción 9. Respecto a la brecha de género, se sugiere consolidar el Sistema Nacional de Cuidados (SNC), que se encuentra como proyecto de decreto en el Senado de la República desde noviembre de 2021. El SNC promueve que más mujeres puedan elegir el uso de su tiempo, entrar en el mercado laboral remunerado y contar con una mayor oferta de cuidados, regulada y monitoreada por el Estado para generar mayores ingresos y ahorro para el retiro.

Acción 10. Implementar un paquete de políticas para disminuir la desventaja de las mujeres frente a los hombres en el ahorro para el retiro y probado en diferentes países de Latinoamérica: un bono por hijo a las madres que han laborado en el mercado formal (Bolivia, Chile y Uruguay), semanas de cotización o aportaciones durante cierto periodo para las mujeres que realizan labores de cuidado familiar (Argentina y Brasil), transferencia de fondos pensionarios en caso de divorcio para los hombres o mujeres que han laborado en el mercado formal (Chile) y tablas de mortalidad sin distinción de género para calcular la pensión (Bolivia, Uruguay y El Salvador) (CONSAR, 2022).

Para cerrar este blog, es importante señalar que, por una parte, si el gobierno no promueve políticas para fomentar la formalidad y la participación de las mujeres en el mercado laboral y disminuir la brecha de género y, por otra parte, si los individuos no ahorramos de manera voluntaria en los diferentes instrumentos de ahorros para el retiro, nuestras tasas de reemplazo no alcanzarán los niveles óptimos (70-85%, Vanguard, 2019) y al final del ciclo de vida no podremos adquirir los bienes y servicios a los que estamos acostumbrados en la vida laboral activa.

Te invitamos a leer este artículo en Animal Político.

* Ana González Franco (@amgfldl) es Coordinadora de incidencia y desarrollo institucional en México, ¿cómo vamos?

1 El ahorro activo ocurre cuando una persona reserva dinero para el futuro en algún instrumento de manera formal o informal de forma deliberada.

2 14.6 % de las personas ahorran en ambos tipos de ahorro activo: informal y formal (ENIF, 2021).

3 La tasa de reemplazo hace referencia a la relación entre el nivel de la pensión y el nivel de ingresos con que se realizaron las aportaciones a lo largo del ciclo laboral del individuo (CEPAL, 2011). Esta relación se explica de la siguiente manera: si tu salario en los años previos a la jubilación es de $10,000 pesos y una vez que te jubilas tu pensión es de $ 5,000 pesos, entonces tu tasa de reemplazo es de 50 %.

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