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Emprender, a toro pasado

  • Ser emprendedora ha sido la lección más grande en términos de que uno siempre está creciendo, así que aquí comparto lo que he aprendido. Igual y alguien anda pensando en iniciar un negocio y puede beneficiarse.
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Foto de Andrew Neel en Pexels

Hace algunos años decidí emprender. La historia es bastante fortuita. Después de siete años de escribir discursos profesionalmente, fui a un congreso en Washington con miles de colegas discurseros. Ahí me di cuenta de las enormes carencias que había en materia de discurso en México. No sólo en el entorno político, sino también en el discurso como profesión, como estilo de escritura y como responsabilidad política. Lo platiqué con un amigo y me impulsó a vender ese servicio: escribir discursos, pero, sobre todo, profesionalizar a los discurseros.

En marzo de 2016, me operaron y tuve que pasar dos semanas en cama. Durante la convalecencia compré el dominio para la página de internet y registré la marca. Empecé a planear el lanzamiento con un congreso con ponentes de altísimo nivel. Para mi sorpresa, prácticamente todos los invitados aceptaron. Un exdiscursero de Bill Clinton dio la conferencia magistral (y luego se volvió un amigo muy querido). Fue un muy buen evento, pero hoy lo haría de manera diferente. Hoy, con la experiencia que he adquirido, haría casi todo muy distinto. Hay cosas que, de hecho, debo modificar todavía. Porque tal vez ser emprendedora ha sido la lección más grande en términos de que uno siempre está creciendo. Me gustaría compartir lo que he aprendido. Igual y alguien anda pensando en iniciar un negocio y puede beneficiarse:

  1. Piensa muy bien lo de los socios: puedes buscar socios que te complementen o buscar socios que se parezcan a ti. Yo sugiero buscar socios que te complementen, pero con quienes compartas los cimientos éticos básicos. ¿De quién quieres estar acompañado cuando las cosas se pongan feas? A veces no son tus mejores amigos o tu familia, y tienes que pensar eso muy bien.
  2. Haz todo lo legal y logístico antes de empezar a soñar: firma el acta constitutiva, inscríbete en Hacienda, registra tu marca, siéntate con un buen contador (aprendí a la mala que no todos los recomendados son buenos). Ten todos tus papeles en orden, te los van a pedir a cada rato.
  3. Ten claro lo que no vas a hacer: emprender siempre conlleva decisiones éticas. Para cada quien el límite es distinto, pero todos estaremos expuestos a tomar decisiones que nos van a confrontar. Tienes que tener muy claro que hay líneas que no vas a cruzar.
  4. Diferénciate claramente de tu competencia: la probabilidad de que vendas algo que ya existe es muy alta. No todo tiene que ser innovación, pero trata siempre de dejar muy claro por qué tus servicios no son intercambiables con los de la competencia.
  5. Tienes que estar en internet y en redes: parece obvio, pero atiende tus redes sociales (yo lo hago poco, debo confesar). Cada red tiene una audiencia distinta y es muy probable que te busquen en la red en la que te quieren encontrar y no necesariamente en la que tú quieres estar. Garantiza que en donde sea que busquen tus servicios, te encuentren.
  6. Tu trabajo es tu mejor carta de presentación: El trabajo que entregas habla sobre tu capacidad y es tu mejor difusión. Entrega sólo algo que diga cosas buenas de ti. Yo he tenido la fortuna de vivir de recomendaciones. Todos mis clientes son personas que conocí trabajando o personas con las que fui recomendada.
  7. Contrata el personal según lo que necesites: busca personas que realicen el trabajo que se necesite. Esas son los candidatos ideales. Eso no siempre quiere decir que sean de una carrera o universidad particular. Hay opciones y perfiles distintos. Aprovéchalos.
  8. Compensa el talento: cuando encuentres a tu mano derecha, a esa persona que te ahorra tiempo, cuyo trabajo puedes mandar sin revisar, págale un muy buen sueldo y trata de que se quede contenta. Eso vale oro.
  9. Ofrece todo, luego ves cómo lo provees: como emprendedora aprendí que siempre debo aceptar un reto y luego ver cómo lo resuelvo. Siempre lo he resuelto y me hubiera cerrado puertas si de entrada me hubiera negado a proveer servicios que creía que no sabía dar. No tengas miedo al reto. Es mejor tenerlo y poderlo resolver, que evitártelo.
  10. Anímate a todo, el “no” ya lo tienes: escríbele a todas las personas con las que quieras trabajar. Algunas te contestarán. Algunas incluso de buen humor. Algunas te buscarán meses después porque se acuerdan de que provees un servicio.
  11. Procura que siempre haya un contrato de por medio: esto es complicado en la rama de servicio que yo ofrezco, pero te da certezas que te ayudan a planear la contratación de personal y otros gastos. Ahora bien, que tengas un contrato no siempre quiere decir que te van a pagar a tiempo. Ten eso en cuenta y crea un fondo de emergencia en caso de que un pago se retrase.
  12. No pongas todos los huevos en la misma canasta: Si bien ayuda tener un cliente fuerte, no puedes vivir sólo de él. Sobre todo en mi línea de trabajo, las cosas pueden cambiar de un día a otro. Trata de diversificar los riesgos, apostando a varias fuentes de ingreso.
  13. Todos son clientes potenciales: y esto me lo recomiendo a mí misma. A mí me cuesta mucho trabajo vender, ofrecer, pensar en todos como clientes, pero reconozco que mi negocio sería mucho más redituable si lo hiciera.
  14. Planea a mediano plazo: en una de mis primeras semanas como emprendedora, desayuné con un amigo emprendedor que me dijo “piensa en la posibilidad de que vas a crecer. Cómprate la impresora para un negocio más grande del que tienes”. No le hice caso y me equivoqué.
  15. No te desesperes: hay días que vas a extrañar mucho la seguridad y estabilidad de un empleo fijo. Vas a querer tirar todo y regresar corriendo a lo seguro. No lo hagas. Es cosa de tener paciencia. Ya arrancaste, no hay quién te detenga.
  16. No pierdas de vista que todo el tiempo proyectas algo: como emprendedor, tú eres tu carta de presentación permanente. No puedes esconderte en alguien más cuando las cosas se pongan duras. Si estás enojado, triste, frustrado, no dejes que interfiera nunca con tu trabajo. Siempre estás hablando con alguien que puede ser tu cliente. Quieres que te vean seguro porque ellos necesitan que les transmitas esa seguridad.
  17. Júntate con otros emprendedores y ayúdalos, que siempre te pueden ayudar ellos también: esto es de lo que más me ha servido. A veces piensas que enfrentas problemas que son particulares a ti. No es así. Rodéate de historias similares y aprende de ellas. Aprende de y apóyate en ellos. Sólo ellos saben por lo que estás pasando.
  18. Ser mujer puede hacerlo todo más complicado: y este apartado lo hago por justicia. Realmente yo jamás he tenido problemas de discriminación, de acoso, ni nada parecido en el entorno laboral y debo decirlo con honestidad. Pero he hablado con muchas compañeras que sí lo han vivido. Por eso sé que puede volver todo más complicado y hacer todavía más necesario que te presentes como alguien poderosa. Los hombres quieren ejercer poder, pero respetan a los oponentes que saben ejercerlo. Fake it till you make it. No hay otra manera.
  19. Disfruta el proceso: las cosas no son fáciles, pero siempre te darán más satisfacción que trabajar para alguien. Haz un esfuerzo consciente por saborear el proceso. El tiempo pasa más rápido de lo que alcanzas a darte cuenta. Disfrútalo.

Te invitamos a leer este artículo en Animal Político.

Jaina Pereyra (@jainapereyra) es Directora de Discurseros y experta México, ¿cómo vamos?. Maestra en Ciencias económicas por la London School of Economics and Political Science (LSE), lleva más de una década redactando discursos para personajes públicos de primer nivel, fundamentalmente del ámbito político.

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