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¿Cuál es el panorama político-económico de Tamaulipas frente a las elecciones?

  • Las condiciones político-económicas de los últimos años han polarizado a los tamaulipecos hasta el punto de fraccionar al estado en dos mitades: los insatisfechos con el gobierno estatal y los insatisfechos con el gobierno federal. Por lo que, más que una oportunidad para elegir a un candidato, el panorama sugiere una jornada de votos de castigo.
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Ilustración: Víctor Solís | Cortesía de Nexos

El próximo 5 de junio Tamaulipas celebrará sus comicios. Para esta jornada se presentan tres candidatos a la elección de la gubernatura: el representante del oficialismo estatal, el panista César “El Truko” Verástegui; el representante del oficialismo federal, el morenista Américo Villarreal y el candidato por Movimiento Ciudadano, Arturo Diez Gutiérrez.

Las condiciones político-económicas de los últimos años han polarizado a los tamaulipecos hasta el punto de fraccionar al estado en dos mitades: los insatisfechos con el gobierno estatal y los insatisfechos con el gobierno federal. Por lo que, más que una oportunidad para elegir a un candidato, el panorama sugiere una jornada de votos de castigo. Ante esta situación, los candidatos confían en que sus estructuras y bases políticas se hagan efectivas y se cumplan las especulaciones. Por un lado, se prevé que la zona centro del estado se incline a favor del candidato morenista; por el otro, parece ser que en el sur el voto favorecerá al candidato de la coalición PAN-PRI-PRD. La disputa puede centrarse en el norte, y es probable que quien conquiste a este electorado sea el próximo gobernador de Tamaulipas. En medio de la contienda se sitúa el candidato del Movimiento Ciudadano, quien opta por captar el voto de los indecisos.

El próximo gobernador de Tamaulipas lidiará con un Poder Legislativo que, al igual que la población, se divide en dos fuerzas políticas: Morena y PAN, se reparten 44 % y 39 % de los diputados del Congreso del estado, respectivamente. Con esta distribución, las alianzas entre grupos parlamentarios jugarán un papel crucial, ya sea para aprobar iniciativas del gobernador en turno o bien para bloquearlas.

Respecto a la relación que pueda tener con los alcaldes y al papel que estos puedan desempeñar durante las elecciones, aunque la mayoría de los municipios están a cargo de gobiernos panistas, las principales localidades son gobernadas por Morena. Así pues, la zona norte (Matamoros, Reynosa y Nuevo Laredo), la capital (Ciudad Victoria) y la zona industrial del sur del estado (Madero y Altamira) son de Morena. Mientras que para el PAN destacan el puerto de Tampico, y las localidades cañeras de El Mante y Xicoténcatl.

A pocos días de las elecciones, la efervescencia crece; tanto el candidato de Morena como el del PAN se declararon vencedores del primer debate. Sin embargo, de acuerdo con la encuesta de Enkoll, fue Américo Villarreal, candidato de Morena, quien se alzó con el triunfo del debate. En lo que refiere a la intención de voto, si las elecciones se celebrarán al día de hoy, las encuestas de Enkoll y Electoralia coinciden en que el candidato de Morena sería el próximo gobernador de Tamaulipas.

En todo caso, quien sea elegido se enfrentará a una serie de retos entre los que destacan lo económico, el empleo, la desigualdad y la seguridad. En lo relativo a lo económico, el próximo gobernador recibirá a un estado con tasas de crecimiento económico que están ajustándose a los niveles de crecimiento previo a la pandemia, pero que se sitúan por debajo de los niveles necesarios para alcanzar la meta de crecimiento anual del 4.5 % sugerida en el semáforo económico de México ¿cómo vamos?. El nuevo gobierno heredará también lo que ha sido una práctica instaurada sexenio tras sexenio: una nómina excesiva. La nómina del gobierno de Tamaulipas supone hasta el 5 % de la población ocupada; una cifra que está por encima de la media nacional. Otro tema al que se enfrentará la próxima administración es la desigualdad derivada de la contingencia sanitaria. Aunque la brecha de desigualdad no parece muy amplia, la inflación y la amenaza de nuevas olas de contagios podrían hacerla crecer.

En cuanto a la seguridad, las cifras reportadas por el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública señalan que las denuncias por homicidio, narcomenudeo y otros delitos del fuero común han ido en franco descenso a lo largo del sexenio de la administración saliente; aun así, durante este periodo se reportaron 8700 denuncias por homicidio. A pesar de estas cifras, quien se erija como gobernador no tendrá una tarea sencilla en materia de seguridad, pues distintos grupos del crimen organizado siguen disputando el control del estado.

Para concluir —y en mi opinión—, el principal reto al que se enfrentará quien ostente el cargo de gobernador de Tamaulipas será el de unir a la población de lo que parece ser un estado dividido. Quien gobierne necesitará no sólo de alcaldes y legisladores, también requerirá del apoyo de empresarios, instituciones educativas, asociaciones de la sociedad civil y de la población en general. Un primer gesto debería ser el del llamado a la unidad, un llamado a conformar un gobierno para todos más allá de la retórica y la demagogia. Queda la pregunta en el aire, ¿están las partes dispuestas a la unidad?

Este texto es una colaboración entre México, ¿cómo vamos? y nexos.

José Ignacio Azuela
Profesor de la Facultad de Comercio y Administración de Tampico de la Universidad Autónoma de Tamaulipas.

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