#ElDatoDeLaSemana: Inversión y consumo, motores para la recuperación

  • Para impulsar la inversión se necesita recuperar un ambiente de certeza en el cumplimiento de contratos y seguridad para las inversiones nacionales e internacionales, apunta Ana Bertha Gutiérrez.
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Fuente: Comunicación del Senado de la República

Esta semana, el INEGI publicó información sobre el movimiento de dos motores importantes de la economía: la inversión y el consumo privado interno. Al cierre de noviembre 2020, la inversión se mantenía (-)11.3% por debajo de sus niveles del año anterior, mientras que el consumo mostraba una disminución de (-)6.6% respecto a noviembre 2019.

Dichas cifras se insertan en el panorama más amplio provisto la semana pasada con la primera estimación de la contracción del PIB de México al cierre de 2020 . A pesar de mostrar una caída económica de (-)8.5% en todo el año, la cifra fue ligeramente mejor a la esperada por muchos analistas: algunas organizaciones, como el Banco Mundial, esperaban disminuciones de hasta (-)9% en el año. Aun así, la caída económica fue la más fuerte para cualquier año en al menos 4 décadas.

Por un lado, la información presentada este viernes significó una buena noticia, al mostrar una continuada recuperación en ambos indicadores después de los estragos del segundo trimestre del año y de la llegada de la pandemia; aunque las dos variables muestran caídas anuales, ya no son tan pronunciadas como el (-)38% y el (-)24% que se llegó a observar en la inversión y el consumo, respectivamente.

Sin embargo, esto no significa que alguno de los dos indicadores se haya recuperado en su totalidad: al cierre de noviembre, la inversión habría retrocedido alrededor de una década y muestra niveles similares a los que tenía en diciembre 2009. Por su parte, el consumo privado -que refleja las capacidades económicas de la población mexicana para hacer compras de bienes y servicios en el mercado nacional- mostró niveles similares a los de hace 4 años (en mayo 2016).

Aunque la recuperación en el consumo ha sido continua desde junio 2020, la observada en la inversión ha sido más lenta, y con una caída adicional en septiembre. Además, la inversión padece debilidad desde antes de 2020, ya que en 2018 inició una tendencia a la baja que ha sido intensificada por decisiones gubernamentales que han afectado la confianza para invertir en México.

En este contexto, es el sector externo el que se ha vuelto el principal motor de la recuperación económica en el país. Sin embargo, el sector de exportaciones no es suficiente para alcanzar una recuperación rápida de la economía nacional. Organismos nacionales e internacionales estiman que una recuperación completa de los niveles que la economía tenía antes de la crisis no se alcanzará ni en 2022 ni en 2023.

Ante este panorama, queda claro que se necesita más que depender únicamente de la reapertura gradual de los negocios y de la estrategia de vacunación -factor cuya implementación rápida, eficiente y bien planeada resulta indispensable para la reactivación económica-, sino que se necesitan también planes de acción enfocados a los diferentes motores económicos.

Para impulsar la inversión, más allá de una cooperación con el sector privado y una agilización de trámites -sin duda, elementos importantes-, se necesita recuperar un ambiente de certeza en el cumplimiento de contratos y seguridad para las inversiones nacionales e internacionales que se hacen en México. Comportamientos como la reciente iniciativa de reforma al sistema eléctrico nacional, cuyos contenidos desincentivan la inversión privada en el sector, van en el sentido contrario.

Por otra parte, se deben concentrar también esfuerzos en la recuperación de los ingresos de las familias mexicanas: aunque la pérdida de empleos se mitigó después del segundo trimestre de 2020, en el año se perdieron más de 3 millones de empleos. Además de que un mayor nivel de ingresos familiares permitiría una recuperación más rápida del consumo, también tiene impacto sobre el nivel de vida y el progreso social al que pueden acceder los habitantes de país.

Aunque los momentos más ásperos de la crisis económica nacional y global parecerían ya haber pasado, la realidad es que persisten temas a tratar y oportunidades para impulsar una recuperación más rápida.

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