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#DatoDeLaSemana: El papel de la inversión hacia la recuperación económica

  • Los estragos de la pandemia del COVID-19 en la economía mexicana afectaron más a la inversión que a otros motores de la economía, como el empleo o las exportaciones, señala Brenda Flores.
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FOTO: GABRIELA PÉREZ MONTIEL / CUARTOSCURO.COM

La inversión es el componente del gasto que permite lograr mayores niveles de crecimiento. Es la suma de los recursos que se utilizan para adquirir capital fijo, con el que la población puede ser más productiva. Así, en los siguientes años se pueden alcanzar mayores niveles de producción y, por lo tanto, de crecimiento económico. Por esta razón, el papel de la inversión es crucial para que México logre recuperarse de la crisis causada por la pandemia de COVID-19 y pueda haber desarrollo económico en el país.

El viernes pasado el INEGI publicó los resultados de la oferta y demanda global de bienes y servicios para el primer trimestre de 2021. Con los datos de inversión, pudimos observar que, desde su abrupta caída en el segundo trimestre de 2020, la inversión ha mostrado tasas de crecimiento trimestrales positivas.

En los primeros tres meses de 2021, creció 5.3% respecto al cierre de 2020. Este crecimiento se debe principalmente a la reactivación económica, en particular la de las cadenas productivas con Estados Unidos.

A pesar de que el crecimiento de la inversión respecto a diciembre de 2020 suena a una buena noticia, hay que considerar los siguientes factores. Por un lado, los estragos de la pandemia del COVID-19 en la economía mexicana afectaron más a la inversión que a otros motores de la economía, como el empleo o las exportaciones.

Además, la inversión en México carga con estragos que iniciaron antes de la crisis; desde el último trimestre de 2018 la inversión en México no ha visto crecimientos anuales y para alcanzar su nivel histórico más alto, que se dio en 2015, tendría que crecer 21% todavía.

Por otro lado, la recuperación actual se está basando en factores externos como el crecimiento económico global y la rápida recuperación de Estados Unidos. El mercado interno sigue debilitado. Hace falta una respuesta nacional que mejore la calidad de los empleos y la competitividad de la economía mexicana en el mediano y largo plazo para realmente hablar de una recuperación. Actualmente la inversión solo equivale al 19.4% del PIB, cuando requeriría representar al menos un 24% para detonar un crecimiento económico significativo.

En México, la inversión privada es el principal motor de formación de capital. Sin embargo, se ha debilitado desde finales de 2018, principalmente debido a mayor incertidumbre y percepción de riesgo en el país. Por su parte, no solo el gobierno no ha invertido para contrarrestar la crisis, sino que la inversión pública se contrajo más de 6% en el último año. Su proporción como porcentaje del PIB se ha mantenido estancada desde 2018 en menos de 3%.

La inversión es el principal motor para el crecimiento económico y no se ha detonado en México. Hace falta fomentar la certidumbre y seguridad para incentivar la participación de la inversión privada en la economía mexicana; un Estado de derecho sólido. Asimismo, el país necesita más inversión pública, pero también cuidar que esté enfocada en proyectos productivos y con rentabilidad social alta.

Una mayor inversión, bien enfocada y rentable, representa la mejor —si no es que la única— oportunidad para México de crear empleo y mejorar el ingreso y la calidad de vida de sus habitantes de manera sostenida. Esto la hace tan necesaria e importante en el contexto actual del país. México tiene el gran reto de crear condiciones que generen desarrollo social de largo plazo.

En el nuevo panorama postpandemia, los gobiernos deben repensar sus planes de desarrollo. Requieren sentar las bases para que se detone la inversión privada a través de certidumbre jurídica, además de invertir y propiciar proyectos de inversión rentables y consistentes con la economía del siglo XXI, que requieren generar más energía y que sea limpia. Pero ahí no termina su tarea.

Para lograr un verdadero desarrollo, deben trabajar en redistribuir los ingresos del país y proporcionar infraestructura social para que los ciudadanos tengamos acceso a servicios de salud y educación.

Te invitamos a leer este artículo en Expansión.

Nota del editor: Brenda Flores es investigadora de México, ¿cómo vamos?, un think tank que ofrece información económica al alcance de todxs. Síguela en Twitter . Las opiniones publicadas en esta columna pertenecen exclusivamente a la autora.

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