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La política monetaria, la inversión y la inflación en el tercer año de pandemia

  • En 2022 sumaremos un reto adicional a la reactivación económica de la pandemia que será el endurecimiento de las condiciones financieras globales, señala Adriana García.
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FOTO: MOISÉS PABLO/CUARTOSCURO.COM

El Banco de México anunciará el próximo jueves su decisión de política monetaria. Esta será la primera presidida por la Gobernadora Victoria Rodríguez Ceja en un contexto económico muy complicado de alta inflación y frágil crecimiento económico. A pesar de las consideraciones macroeconómicas de los efectos de las tasas de interés en la inversión o sobre el costo de la deuda pública, Banxico debe conservar el poder adquisitivo del peso mexicano.

El consenso de los especialistas encuestados por Citibanamex en enero de 2022 es que el Banco Central incremente su tasa de interés objetivo en la próxima reunión del Comité de Política Monetaria (COPOM) ¿En qué magnitud lo hará? Esto es cuestión de debate. Sin embargo, espero un aumento agresivo de 50 puntos base, de ser así, la tasa de referencia se ubicaría en 6%. Banxico debe mandar la señal de que hará todo lo posible dentro de sus capacidades por mantener ancladas las expectativas de inflación.

Por un lado, está en juego el bienestar de las y los mexicanos, en especial el de las familias de menores ingresos y por otro, la estabilidad macroeconómica en caso de que la inflación continúe persistentemente por encima del rango de variabilidad del Banco de México.

La alta inflación observada en México no es un fenómeno exclusivo del país y en la mayoría de los países se ha registrado inflación por encima del objetivo de los bancos centrales. Esto se ha explicado por el efecto de la reactivación económica tras los meses de cierre de las economías por la pandemia del COVID-19, como son: los cuellos de botella en las cadenas de suministro, la falta de trabajadores en la logística del comercio internacional, los precios de los energéticos, entre otros, y que esperamos sea de carácter transitorio.

Por la emergencia sanitaria y su gran impacto económico, la mayoría de los países implementaron políticas contracíclicas tanto fiscales como monetarias. México no fue la excepción y aunque existe un amplio debate sobre el reducido paquete fiscal del país, no se cuestiona el actuar del Banco de México de disminuir su tasa de interés para proveer liquidez y favorecer el funcionamiento de los mercados financieros para enfrentar la pandemia.

Así, la tasa de referencia disminuyó de 7% en marzo de 2020 a 4% en febrero de 2021. A partir de junio de 2021 hemos observado cinco incrementos consecutivos de la tasa de interés para contener la inflación que en diciembre de 2021 cerró en 7.36% anual, una inflación no observada en el país desde hace 20 años.

Al revisar la trayectoria de la inflación general y en especial la de la subyacente -la inflación que debería responder a la política monetaria- pareciera que no hay tentación de no incrementar la tasa de interés. Sin embargo, la estimación oportuna del PIB de 2021 nos muestra una economía frágil, que sugiere que el efecto rebote se agotó y nos dejó con una economía del mismo tamaño de la que teníamos en 2016. Esta consideración es importante, por la relación inversa que existe entre la tasa de interés y la inversión.

Si queremos más inversión para que México crezca de forma sostenida, la coyuntura actual sugiere que la falta de inversión en el país está asociada a otros factores como la falta de certeza jurídica e iniciativas de ley contrarias a favorecer la inversión tanto nacional como extranjera. Por esto, si queremos más inversión necesitamos fortalecer nuestras instituciones y que el Banco de México mantenga las expectativas de inflación ancladas para favorecer el proceso de la formación de precios, condición necesaria para la inversión.

En el tercer año de pandemia, México necesita que el Gobierno Federal procure las condiciones para que la economía crezca en el corto, mediano y largo plazo. Las y los mexicanos necesitamos un plan de desarrollo que sea consistente con el mundo que nos rodea, necesitamos energía suficiente, limpia y barata para ser competitivos. También necesitamos instituciones sólidas que protejan las leyes de cada uno de los mercados relevantes y procuren que el país crezca de forma sostenida e incluyente.

En 2022 sumaremos un reto adicional a la reactivación económica de la pandemia que será el endurecimiento de las condiciones financieras globales. Se espera que Estados Unidos comience a elevar su tasa de interés en marzo y con ello el Banco de México seguirá un proceso similar con el fin de mantener el diferencial de tasas para evitar que salgan capitales del país y que se presente alta volatilidad en el tipo de cambio que puede agregar presiones inflacionarias.

En conclusión, al Banco de México le toca como desde 1994 proteger el poder adquisitivo del peso mexicano.

Te invitamos a leer este artículo en Expansión.

Nota del editor: Adriana García es coordinadora de análisis económico enMéxico, ¿como vamos? , que registra a detalle el crecimiento económico del país. Las opiniones expresadas en esta columna corresponden exclusivamente a la autora.

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