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Tortilla de maíz, el segundo producto que más contribuyó a la inflación en 2022

  • Entre las medidas del gobierno federal como el PACIC, APACIC, APACIC 2.0 y el aumento del arancel a la exportación de maíz, el gran ausente es la población objetivo y cómo evaluamos estos programas.
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FOTO: CRISANTA ESPINOSA AGUILAR /CUARTOSCURO.COM

En 2022 la inflación anual en México se registró en 7.82%, la tasa anual más alta en 22 años. A pesar de esto, el dato de diciembre fue positivo debido a que el componente subyacente por fin mostró una disminución tras dos años de aumentar mes a mes. Pero estos datos ¿qué significan para los hogares mexicanos en 2023?, ¿qué podemos decir del éxito del Paquete contra la inflación y la carestía (PACIC) anunciado en mayo del año pasado?

Desafortunadamente, los índices de precios de los alimentos se han encontrado por encima de la inflación general consistentemente; estos presentaron una variación anual de 12.87% y al seguir quincena tras quincena la canasta Profeco de 24 productos contenida en el PACIC observamos que esta estrategia no ha mitigado el alza de precios en los productos de primera necesidad.

El gran desafío de política económica y social para el 2023 será la persistencia de los altos precios de los alimentos. Tanto el Banco de México como los analistas económicos coinciden en que a pesar de que observemos que la inflación comienza a ceder, tardará por lo menos este año en converger al rango de variabilidad del Banco de México que es de 3% +/- 1%. Banxico en sus últimos pronósticos de diciembre estima que será hasta el primer trimestre de 2024 cuando observemos una inflación general de 3.8% en este periodo.

Al incluir otros indicadores que nos dan una idea de la calidad de vida de los mexicanos, como son la informalidad laboral y la pobreza laboral observamos que, a pesar de que la economía mexicana creció más de lo esperado en la segunda mitad de 2022, los precios de los alimentos mermaron el acceso a la canasta básica de la población. Al tercer trimestre de 2022 -últimos datos disponibles- la informalidad laboral disminuyó de 51.7% en el segundo trimestre a 51.2%, mientras que la pobreza laboral aumentó de 38.3% a 40.1% en la misma comparación.

La pobreza laboral se refiere al porcentaje de la población que no puede adquirir la canasta básica alimentaria con los ingresos laborales de sus hogares. En este periodo, 51.6 millones de mexicanas y mexicanos no pudieron acceder a la canasta básica alimentaria. En el verano el Inegi publicará la Encuesta Nacional de Ingresos y Gasto de los Hogares 2022 y, con ella, podremos evaluar el impacto de los precios de los alimentos por decil de ingresos.

La difícil situación inflacionaria, en particular en los costos de vida, es compartida mundialmente e incluso es el primer riesgo en los próximos dos años discutido en el Foro Económico Mundial 2023 y el incremento de 830 millones de personas en situación de pobreza extrema en el mundo. Las secuelas de la pandemia en las cadenas de suministro y la guerra en Ucrania han complicado aún más la normalización de los precios y la importancia de la región en conflicto en la oferta de granos, fertilizantes y energéticos ha entorpecido los esfuerzos por erradicar el hambre, la pobreza y mitigar los efectos del cambio climático.

De regreso a nuestro país, una economía de mercado emergente de ingresos medios, pero con una gran deuda de reducir la desigualdad. Aquí es donde la política social debiera incidir para tener un país donde la mayoría de los sectores de la población prosperan. Desde los inicios de la pandemia observamos una ausencia de política fiscal -gasto público- que evitara que se perdieran vidas, empleos y aumentara la población en situación de pobreza extrema, con la justificación de mantener finanzas públicas sanas y estabilidad macroeconómica, objetivo que hoy es exitoso, pero a costa de un deterioro social. Ahora a principios de 2023 necesitamos un resultado más acotado: evitar que más mexicanas y mexicanos no puedan adquirir la canasta básica alimentaria.

Entre las medidas anunciadas por el Gobierno federal como el PACIC, APACIC, APACIC 2.0 y el aumento del arancel a la exportación de maíz, el gran ausente es la población objetivo y cómo evaluamos estos programas. Una medición rápida del éxito de los programas es la variación anual de la tortilla de maíz -alimento esencial en la dieta de los mexicanos- incluida en los productos de la canasta Profeco anunciada en el PACIC. El kilo de tortilla de maíz presentó una variación anual de 16.63% y fue el segundo producto genérico que más contribuyó a la inflación anual de 2022.

Te invitamos a leer este artículo en Expansión.

Nota del editor: Adriana García ( @Adri_35 ) es coordinadora de análisis económico en México, ¿cómo vamos? Las opiniones publicadas en esta columna pertenecen exclusivamente a la autora.

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