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#PublicaciónMCV

Resolver el laberinto del mercado laboral en México

  • ¿Cómo vamos en la informalidad laboral?
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Ilustración: Eréndira Derbez

Índice

El panorama de la informalidad laboral en México

  • Situación de la informalidad laboral a nivel estatal
  • Situación de la informalidad laboral por sexos en los estados

Informalidad y menores ingresos laborales

Acciones para resolver el laberinto de la informalidad laboral en México

El panorama de la pobreza laboral en México

  • Situación de la pobreza laboral a nivel estatal
  • Situación de la pobreza laboral por sexo

El panorama de la participación laboral en México

Desigualdades laborales que la pandemia perpetuó

Ideas para incrementar la participación laboral de las mujeres

Fuentes y otros recursos sobre el mercado laboral, la informalidad y pobreza laboral

El panorama de la informalidad laboral en México

Resumen

En pleno 2022, regresamos a niveles prepandemia en algunos rubros, incluyendo en la informalidad laboral: seis de cada 10 empleos en México son informales, ya que no cuentan con seguridad social ni prestaciones.

En promedio, una persona con un empleo informal en México gana 5,642 pesos, mientras que una persona en un empleo formal gana 10,717 pesos. Una brecha de 47%: por cada 100 pesos que paga un empleo formal en promedio, uno informal paga 53 pesos.

Dado que es más frecuente que las mujeres se desempeñen en empleos informales que los hombres, existe también una importante brecha de ingresos: un hombre en un empleo formal gana en promedio 11,254 pesos, mientras que una mujer en un empleo informal gana 4,651 pesos. Una brecha de 59%: por cada 100 pesos que gana un hombre en un empleo formal, una mujer en un empleo informal gana 41 pesos, en promedio.

La informalidad laboral, entendida como las y los trabajadores que no cuentan con seguridad social, tiene varias mediciones. Una de ellas es la Tasa de Informalidad Laboral 2 (TIL2), que excluye a las personas que trabajan en el sector agropecuario ya que la estacionalidad de su producción afecta de manera particular las dinámicas laborales y dificulta la formalidad entre empleadores y trabajadores.

Más de la mitad (51.7% TIL2) de los trabajadores no agropecuarios en México se ocuparon en un empleo informal en el segundo trimestre de 2022, tasa mayor a la observada en el trimestre anterior. Esta tasa de informalidad fue más alta para las mujeres (54.7%) que para los hombres (49.5%).

Mientras que en entidades como Oaxaca, Guerrero, Tlaxcala, Hidalgo, Puebla y Chiapas se registraron tasas por encima del 68%, en entidades como Chihuahua, Coahuila, Nuevo León, Baja California Sur y Sonora las tasas de informalidad se colocaron entre 32% y 38.3% de su población ocupada no agropecuaria. En 29 entidades la tasa de informalidad laboral es mayor para las mujeres que para los hombres. Las únicas tres en las que la informalidad laboral no es mayor para las mujeres son Chihuahua, Ciudad de México y Baja California.

Una de las más importantes fallas estructura- les del mercado laboral mexicano es la informalidad laboral, ya que es causal de riesgo para la pobreza laboral, pero también es consecuencia de los altos costos de la formalización del empleo y de la actividad económica. Además, la informalidad laboral coincide con factores regionales, como la vocación económica de un estado o con la infraestructura pública disponible; con el tipo de empresas y empresarios presentes en cada sector; con el entramado legal y comercial vigente -incluyendo el TMEC-; y con problemas sistémicos que afectan más a las mujeres y a grupos minoritarios, puesto que se suman a roles asignados como la doble carga que ellas enfrentan con las labores domésticas no remuneradas- o a conductas asociadas que promueven la precariedad laboral -como la discriminación efectiva hacia personas de un tono de piel o de pueblos originarios-.

El análisis de la informalidad laboral permite evaluar el desempeño del mercado laboral, tanto a nivel nacional como en cada entidad federativa, así como la calidad de los empleos disponibles. La informalidad laboral con- templa a aquellos trabajadores cuyo empleo no les proporciona un vínculo laboral reconocido ni les garantiza el cumplimiento de sus derechos laborales, los cuales incluyen el acceso a una pensión para la vejez, el cumplimiento de una jornada laboral, liquidación y vacaciones por ley, entre otras prestaciones.

Los trabajadores informales pueden estar empleados en negocios formales e informales, y se consideran dentro de la informalidad porque no les proporcionan un vínculo laboral reconocido ante la ley.

De hecho, más de la mitad de las y los empleados informales trabajan en negocios informales (no registrados ante las autoridades); un cuarto trabaja en empresas formales y gobierno; casi una quinta parte trabaja en el ámbito agropecuario; y menos del 7% tiene un trabajo doméstico remunerado.

Además de estar asociada con trabajos de menores ingresos y sin prestaciones, la informalidad está ligada con los niveles de pobreza laboral observados en cada región: estados como Oaxaca y Guerrero no solo tienen los niveles más altos de pobreza laboral en el país, sino que también tienen las proporciones más elevadas de trabajadores en informalidad laboral. A la inversa, Chi- huahua, Baja California Sur, Nuevo León y Coahuila, donde la pobreza laboral muestra niveles bajos, tam- bién tienen menores tasas de informalidad laboral.

Lo anterior deja en evidencia que las variables económicas están correlacionadas: cuando una región tiene carencias en materia de infraestructura y vulnerabilidad de la población, estos factores se reflejan en diversos aspectos socioeconómicos de sus habitantes, como la pobreza y la informalidad laboral.

Durante el segundo trimestre de 2022, 51.7% de los trabajadores no agropecuarios de México tuvieron un empleo informal; tasa superior a la observada en el trimestre previo (51.1%), y ligeramente inferior a la observada un año antes (51.8%). El #SemáforoEconómico de informalidad laboral –cuya meta es disminuir el empleo informal al 25% o menos– se encuentra en naranja.

La tasa de informalidad al 2T2022 es la misma a la observada antes del impacto de la pandemia (primer trimestre de 2020).

Como en el caso de la pobreza laboral, la tasa de informalidad fue más alta para las mujeres (54.7%) que para los hombres (49.4%). Posterior a los peores momentos de la pandemia, esta brecha ha ido en aumento.

Cabe destacar que, aunque la tasa de informalidad alcanzó un nivel de 46.8% en el segundo trimestre de 2020 (en el contexto de una pérdida pronunciada de empleos informales en el país y una mayor protección de los trabajadores con vínculos formales con sus empleadores para no perder su trabajo), la tasa ha sido mayor a 50% desde que se tiene registro, lo cual refleja la persistencia del problema en el mercado laboral mexicano. 

Situación de la informalidad laboral a nivel estatal

Si bien la tasa de informalidad se ha mantenido relativamente estable a lo largo del tiempo, existe una disparidad regional en la materia. Mientras que en estados como Oaxaca, Guerrero, Tlaxcala, Hidalgo, Puebla y Chiapas se registraron tasas por encima del 68%, en entidades como Chihuahua, Coahuila, Nuevo León, Baja California Sur y Sonora las tasas de informalidad se colocaron entre 32.0% y 38.3% de su población ocupada no agropecuaria (TIL2).Dada la importancia de la informalidad laboral para entender la calidad de vida en cada estado, México, ¿cómo vamos? estableció el #SemáforoEconómico estatal de informalidad.

El cumplimiento de la meta para cada estado depende de que su tasa de informalidad laboral sea menor a la nacional y de que el cambio en su tasa haya representado un mejor desempeño que la observada en la tasa de todo el país. Para las entidades con informalidad laboral más alta a la nacional, el semáforo económico se ubica en color rojo.

Situación de la informalidad laboral por sexos en los estados

La informalidad afecta en mayor medida a las mujeres. En el segundo trimestre de 2022 la tasa de informalidad a nivel nacional para las mujeres fue de 54.7% y de 49.4% para los hombres.

Se observa que Chihuahua tiene la menor informalidad laboral para mujeres, con una tasa de 30.11%. Mientras tanto, Coahuila presenta la menor tasa de informalidad para hombres, con 32.08%. 

Por otro lado, Oaxaca presenta la tasa de informalidad más alta para mujeres (78.83%) y Guerrero para hombres (69.12%). Estos datos indican problemáticas importantes; en Oaxaca únicamente dos de cada 10 mujeres ocupadas (en actividades no agropecuarias) cuentan con un vínculo laboral reconocido por su fuente de trabajo.

En 29 entidades la tasa de informalidad laboral es mayor para las mujeres que para los hombres. Las únicas tres entidades en las que la informalidad laboral no es mayor para las mujeres son: Chihuahua, Ciudad de México y Baja California.

Los cinco estados con mayor brecha en puntos porcentuales en cuanto a informalidad laboral son: Campeche, Colima, Tabasco, Oaxaca y Yucatán. Destaca el caso de Colima, que a pesar de tener una tasa de informalidad menor al nivel nacional (46.4%), es el segundo estado con mayor diferencia entre mujeres y hombres (12.6 pp de diferencia).

Informalidad y menores ingresos laborales

La informalidad laboral, en el agregado, paga menores salarios.

En México, un empleo informal paga en promedio 47% menos que un empleo formal; y una mujer en un empleo informal presenta las mayores brechas de ingreso: por cada 100 pesos que gana un hombre, una mujer gana 41 pesos.

Si bien comparando empleos dentro de la formalidad laboral las mujeres ya ganan menos que los hombres (12% menos en promedio con cifras al segundo trimestre 2022), una primera conclusión es que en el mercado laboral mexicano, las mujeres tienden a ganar menos dinero que los hombres, y que la informalidad laboral agrava las desigualdades (en la informalidad laboral, una mujer gana 26% menos que un hombre, en promedio).

Fuente: https://mexicocomovamos.mx/genero/, creado con información del INEGI, ENOE 2T2022.

Las brechas entre empleo formal e informal en algunos sectores es mayor que en otros, como en agricultura, ganadería o en la industria extractiva y de la electricidad, donde por cada 100 pesos que percibe en promedio un empleo formal, un empleo informal recibe 49 y 50 pesos, respectivamente.

Otros ejemplos de grandes brechas de ingresos entre empleos formales e informales son la industria manufacturera, donde la brecha se traduce a que por cada 100 pesos que se pagan en un empleo formal, uno informal recibe 54; en el comercio por cada 100 pesos que se pagan en un empleo formal, uno informal recibe 56; y en el caso de los restaurantes y servicios de alojamiento por cada 100 pesos que se pagan en un empleo formal, uno informal recibe 60.

No quiere decir que esto ocurra en todos los casos ni en situaciones individuales, pero en el agregado podemos afirmar que es una constante: la probabilidad de que la informalidad laboral pague peores salarios es muy alta.

Fuente: https://mexicocomovamos.mx/genero/, creado con información del INEGI, ENOE 2T2022.

¿Por qué hay brechas salariales por sexo en México?

Las brechas salariales por sexo se deben, en gran medida, al mayor número de horas que las mujeres dedican a labores no remuneradas dentro del hogar, ya sea realizando tareas domésticas o cuidando de menores, personas enfermas y ancianas.

Muchas mujeres se emplean en trabajos informales, en los que encuentran mayor flexibilidad para cumplir con sus roles familiares y de crianza, pero que a su vez las colocan en posiciones de mayor riesgo y vulnerabilidad frente a un despido injustificado, sin acceso a la seguridad social en caso de enfermar, sin acceso a un sistema de guarderías y con menores ingresos en promedio.

A lo largo de la vida laboral es menos probable que una mujer acceda a posiciones de mando. Esto se debe a que no existe un sistema de cuidados universal, por lo que el desarrollo profesional de las mujeres no ocurre en igualdad de circunstancias que el de los hombres. Por lo tanto, la brecha salarial se va ampliando con el tiempo, sobre todo en el mercado laboral informal –que es donde más mujeres trabajan– y cuando hay niñas y niños en casa.

Fuente: https://mexicocomovamos.mx/genero/

Acciones para resolver el laberinto de la informalidad laboral en México

Preguntamos al panel de expertas y expertos de México, ¿cómo vamos? cuáles consideran que son las acciones concretas que deben implementar empresas, legisladores y/o gobiernos locales para resolver el laberinto de la informalidad laboral, sus causas y consecuencias.

Esto fue lo que nos respondieron…

El panorama de la pobreza laboral en México

Ya que la informalidad laboral es un factor de riesgo para que las familias entren a una situación de pobreza laboral ante un choque sorpresivo, como una pandemia o una crisis externa, es importante analizar su proporción y su dinámica.

Resumen

38.3% de la población en México se encuentra en pobreza laboral al 2T2022, equivalente aproximadamente a 49.2 millones de mexicanas y mexicanos.

Aún nos encontramos por arriba del 36.6% registrado en el primer trimestre de 2020 —la menor tasa de personas en situación de pobreza laboral estimada desde 2008. Baja California Sur, Baja California y Jalisco son las tres entidades con menor proporción de su población en pobreza laboral, con tasas menores al 23%. Chiapas, Guerrero y Oaxaca son las tres entidades con mayor proporción de su población en pobreza laboral, con tasas mayores al 59%. 20 entidades federativas mostraron un incremento en los niveles de pobreza laboral de su población respecto a su nivel prepandemia. Destaca el incremento observado en Aguascalientes, Guerrero, Puebla, Guanajuato y Morelos. Nayarit fue la entidad con que mostró mayor reducción en su nivel de pobreza laboral respecto al 1T2020 (prepandemia), pasando de 31.8% de su población a 28.1%.

La pobreza laboral continúa afectando desproporcionadamente a las mujeres.

Por cada 100 hombres en pobreza laboral en México, hay 111 mujeres en esta situación. Esta proporción es la misma que la registrada en el trimestre previo. En todas las entidades federativas del país hay más mujeres que hombres en situación de pobreza laboral. Baja California Sur, entidad federativa con menor porcentaje de personas en pobreza laboral, tiene la brecha más amplia entre hombres y mujeres: por cada 100 hombres en pobreza laboral hay 120 mujeres.

Se estima que hay 49.2 millones de mexicanas y mexicanos que viven en una situación en la que los ingresos laborales de su hogar no son suficientes para adquirir la canasta alimentaria básica para todos sus integrantes, 3.1 millones más que al 1T2020.

En el segundo trimestre de 2022 el porcentaje de la población mexicana en situación de pobreza laboral disminuyó respecto al trimestre anterior, al pasar de 38.8% a 38.3%. Esta proporción continúa por encima de la tasa observada previo a la pandemia de Covid-19 (36.6% de mexicanos se encontraba en situación de pobreza laboral en el 1T2020). 

De acuerdo con el #SemáforoEconómico de pobreza laboral nacional, si se alcanza un nivel menor al 20.5%, el #SemáforoEconómico se encontraría en verde, mientras que si la tasa de pobreza laboral está entre 20.5% y 36% de la población el color será amarillo. Si la proporción de la población en pobreza laboral es mayor a 36%, el semáforo estará en color rojo.

Situación de la pobreza laboral a nivel estatal

Aunque la medición de la tasa de pobreza laboral es la misma, la meta establecida para el #SemáforoEconómico estatal es diferente: para que un estado tenga un semáforo en verde, su tasa de pobreza laboral debe ser menor a la nacional y, además, debe haber mostrado un mejor desempeño anual (una mayor disminución, en el caso del 2T2022). Este método se utiliza para la medición de pobreza laboral total, femenina y masculina.

Únicamente nueve estados se encuentran en verde del #SemáforoEconómico de pobreza laboral, ya que tienen niveles de pobreza más bajos al nacional y su cambio en el porcentaje de la población esta situación tuvo mejor desempeño que el nacional.

Al cierre del 2T2022 solo once entidades federativas tienen un porcentaje de su población en situación de pobreza laboral menor que el observado en el 1T2020: Nayarit, Zacatecas, Tamaulipas, Jalisco, Campeche, San Luis Potosí, Baja California, Baja California Sur, Chihuahua, Chiapas y Colima. Destaca el caso de Nayarit, con una reducción de 3.6 puntos porcentuales de la población en situación de pobreza laboral. Las 26 entidades federativas restantes mostraron un porcentaje mayor que antes de la pandemia y, como consecuencia, a nivel agregado se observa una mayor proporción de personas en situación de pobreza laboral en México con respecto a lo observado en el 1T2020.

Destaca el incremento de 6.6 puntos porcentuales en la población en situación de pobreza laboral en Aguascalientes, al pasar de 30.6% en el 1T2020 a 37.2% en el 2T2022; así como el incremento en Guerrero de 6.1 puntos porcentuales, al pasar de 56.3% en el 1T2020 a 62.5% en el 2T2022. Sigue siendo necesario implementar políticas públicas de apoyo al empleo en estos estados del país.

Situación de la pobreza laboral por sexo

¿Por qué hay más pobreza entre mujeres que entre hombres?

Las mujeres padecemos con mayor frecuencia situaciones de pobreza laboral porque trabajamos por una menor paga en promedio, porque no accedemos a posiciones de mayor rango y porque la informalidad nos acerca a la pobreza laboral cuando se pierde el trabajo. Por lo tanto, en los hogares con más mujeres es más frecuente que no haya suficiente comida para todos los integrantes.

Fuente: https://mexicocomovamos.mx/genero/

A partir del primer trimestre de 2021, además del seguimiento a las cifras trimestrales que hablan de los segmentos más vulnerables de la población, ya sea por tener ingresos laborales insuficientes o por trabajar en un empleo sin vínculo reconocido y sin prestaciones, los #SemáforosEconómicos de MCV evalúan el desempeño por sexo e identifican las brechas que persisten en los indicadores económicos. Este enfoque cobra relevancia en el contexto de la crisis sanitaria y económica ocasionada por la pandemia de COVID-19, la cual profundizó desigualdades ya existentes en México y afectó de manera desproporcionada a las mujeres del país. Esto se debió, al menos en parte, a los roles sociales y familiares que asignan la carga del trabajo del hogar y de cuidados no remunerado a las mujeres en el hogar. Lo anterior, sumado a una menor presencia de las mujeres en el mercado laboral (participación laboral), en específico en empleos formales, hizo más factible que fueran las mujeres quienes se encontraran en situación de pobreza laboral.

El #SemáforoEconómico de pobreza laboral para las mujeres se ha encontrado en rojo desde 2008 y esta tasa es consistentemente más alta para las mujeres que para los hombres.

Además de que el porcentaje de mujeres en situación de pobreza laboral es 4.2 puntos porcentuales mayor que el de los hombres a nivel nacional, en todas las entidades federativas del país, hay más mujeres que hombres en esta situación

A nivel nacional, por cada 100 hombres en pobreza laboral, hay 111 mujeres en esta situación, misma relación que la observada en el trimestre previo (1T2022).

Es importante destacar que de los estados que presentan un menor porcentaje de personas en situación de pobreza laboral, tres de ellos (Baja California Sur, Jalisco y Nuevo León) presentan también las mayores brechas entre hombre y mujeres. Destaca Baja California Sur, estado en el que por cada 100 hombres en pobreza laboral hay 120 mujeres. Por otro lado, de los cinco estados que presentan un mayor porcentaje de personas en situación de pobreza laboral (Chiapas, Guerrero, Oaxaca, Veracruz y Morelos), en cuatro de ellos la brecha es menor a la brecha nacional. 

Por ejemplo, en Oaxaca se observa prácticamente la misma proporción de mujeres y hombres en pobreza laboral a pesar de que es uno de los estados con mayor pobreza laboral del país. La presencia de mayores brechas en estados de mayor ingreso por habitante denota mayor desigualdad entre hombres y mujeres en estos estados, y menor desigualdad en los estados de menor ingreso.

El panorama de la participación laboral en México

Resumen

En el segundo trimestre de 2022 la tasa de participación laboral se ubicó en 59.9%. Hubo un incremento respecto al trimestre anterior de 1.2 puntos porcentuales (pp), y de 0.9 pp en su comparación anual.

La tasa de participación laboral se encuentra al mismo nivel que el registrado al primer trimestre de 2020, previo a la pandemia. La tasa de participación de los hombres es de 76.5%, mientras que la de las mujeres es 45.1%; una brecha de 31.37, menor que la del trimestre anterior (32.1pp)..

La tasa de desocupación se ubicó en 3.2% de la PEA al 2T2022. Mostrando una disminución tanto en su comparación trimestral (-0.3 pp) como anual (-1 pp).

La participación laboral es el porcentaje que representa la población económicamente activa (PEA) respecto a toda la población de 15 años o más. Para ser parte de la PEA es necesario que la persona se encuentre ocupada en un empleo, o bien, esté en búsqueda activa de este.

Al  segundo trimestre de 2022, México tiene una tasa de participación nacional de 59.9%. Se observa un incremento desde el 58.7% registrado el trimestre anterior. Además, la tasa de participación del 2T2022 es la misma que la observada previo al impacto de la pandemia (1T2020), aunque aún se encuentra lejos de la meta del #SemáforoEconómico de participación laboral del 75%.

Al desagregar los datos por sexo, encontramos un problema estructural del mercado laboral mexicano: la baja participación de las mujeres. Al 2T2022, la tasa de participación de los hombres es de 76.5%, mientras que la de las mujeres es 45.1%, ¡una brecha de 31.4 puntos porcentuales! La brecha se redujo respecto al trimestre anterior en 0.7 puntos porcentuales.

Desigualdades laborales que la pandemia perpetuó

Ideas para incrementar la participación laboral de las mujeres

La tasa de participación de las mujeres en México (45.1%) es menor al promedio mundial de 49% (OIT) e incluso menor al promedio de la región.

México, ¿cómo vamos? ofrece información sobre el mercado laboral, segmentado por condición laboral (formalidad e informalidad), sexo y sector de ocupación en https://mexicocomovamos.mx/genero/

La baja tasa de participación femenina denota la urgencia de implementar políticas públicas que permitan que más mujeres se integren a la Población Económicamente Activa (PEA), para lo cual se requiere infraestructura de cuidados: guarderías, escuelas de tiempo completo y asilos que permitan que más mujeres participen en el mercado laboral formal.

Para cambiar las reglas del mercado laboral mexicano será crucial la discusión de cómo planear y financiar un Sistema Nacional de Cuidados.

Fuentes y otros recursos sobre el mercado laboral, la informalidad y pobreza laboral

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Para más información revisa los Semáforos Económicos de participación laboral, pobreza laboral y de informalidad laboral nacional y estatal en mexicocomovamos.mx/

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